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Cinco minutos y ¡¡rico, rico!!

La tercera entrega de la saga llega avalada por el enorme éxito de sus anteriores capítulos. Guerrilla y Sony han exprimido al máximo la franquicia ante la cada vez más exigente petición del mercado.

el 24 feb 2011 / 16:21 h.

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La pérdida de liderazgo en los Helghast hará que el ejército que ya conoce bien el terreno sea más agresivo y contundente que en anteriores títulos.

Sin tiempo para descansar y con las pulsaciones todavía a mil, Killzone 3 arranca cinco minutos después del final de Killzone 2. La muerte del dictador y líder de los Helghast,  Scolar Visari, a manos del sargento de los ISA, Rico Velázquez, da pie a una historia bien narrada y que mete desde sus inicios al jugador por el desterrado planeta Helghar gracias a una temática continuista y bien trabajada.

En los ISA, el capitán Narville ordena por orden del general el cese de todas las acciones y una rendición inmediata tras ver que la muerte de Visari traerá más consecuencias negativas que beneficios a sus tropas ante la inminente ofensiva masiva que planean los Helghash. El mal hablado sargento Rico, compañero inseparable y salvavidas de Sev (protagonista del juego), crecido por ser el autor de la muerte de Visari, se niega a acatar las órdenes y junto a algunos ISA emprende una huida por el devastado planeta Helghar.

Por otro lado, en el bando de los Helghast se ha producido un vacío de poder generado por la muerte de Visari. Tras una acción ofensiva fallida por parte del mariscal Radeco, sucesor natural de Visari, el Senado debe debatir si apostar por la continuidad de Radeco o acceder a las nuevas pretensiones maquiavélicas que aportaría el empresario armamentístico Jorhan Stahl y que llevaría a los Helghast a una ofensiva sin freno.   

Seis meses después, Sev, inflitrado en las tropas enemigas como un Helghast más, asiste a la ejecución de su capitán en una cárcel de máxima seguridad. Y es a partir de ahí donde arranca la acción para el jugador. Guerrilla se ha mantenido fiel de raíz al estilo de juego de su predecesor y ha incluido las mejoras necesarias para hacer de este shooter toda una referencia en la consola. La compañía holandesa vuelve a subir un peldaño para elevar el listón en el apartado gráfico, donde la mejora es sobresaliente en todos sus apartados.

Las texturas de los personajes y escenarios han sido pulidas al máximo en estos dos años para dar al jugador  un espectáculo visual que prolonga lo ya visto en esta saga. La variedad de ambientaciones es muy superior y más amplia que la de la segunda entrega y sume al jugador por todo tipo de parajes en las diferentes acciones bélicas del juego, siempre por un camino muy definido y lineal, pero con la sensación de ser inacabable en su horizonte.

La belleza plástica que ofrece la estampa ártica helada del principio del juego, parecida a la de Uncharted 2,  da pie al devastador aspecto postnuclear que originó Visari en Helghar antes de morir. Los enfrentamientos en instalaciones militares y vertederos y la batalla final espacial asientan una riqueza plástica inusual, para mayor deleite del jugador, con unas armas que han sido ampliadas con respecto a K2, como son la inclusión del avispero y un arma de plasma de destrucción masiva robada a los Helghast y que aniquila a los enemigos de un solo disparo.

Pero si el avance a pie es una de las características de los juegos en primera persona, Guerrilla ha incluido en K3 vehículos y aparatos para poder hacer menos cansino el desplazamiento por el bélico planeta. Un exoesqueleto armado en el que engullirse para paliar las alturas que ofrecen los robots enemigos y poder tratarlos directamente  de tú a tú en la batalla, un jetpack para desplazarse en distancias cortas y sorprender a los enemigos levitando vía aérea, además del control de las armas de un tanque son las novedades. El alto ritmo de juego y la gran cantidad de situaciones límite hacen que el latido de juego sea continuamente frenético en su motor gráfico desde el arranque. Tanta actividad se alterna con los continuos respiros que ofrece la cinemática del juego y que esconden magistralmente el sambenito de retardo que perseguía al K2.

Como novedad, se ofrece la posibilidad de jugar en el modo campaña cooperativa en pantalla dividida en vertical  con otro jugador más (uno será Sev y otro Rico). El modo online es el más beneficiado, dada la demanda de este juego en PlayStation Network.  La modalidad de guerra de guerrillas y zona de guerra tienen su correspondiente lavado de cara, pero la gran novedad será la utilización de vehículos y aparatos vía online.

Además, Sony, en su afán por introducir los televisores en 3D estereoscópicos, ha dado a K3 un extra de exquisitez visual a este FPS para encumbrarlo a lo más alto de las listas de juegos de esta generación. K3 aporta su guirnalda personal a este árbol para que los consumidores vean que la evolución en el mercado del ocio digital no tiene freno y la magia visual que ofrece esta opción es simplemente magistral.

Por si fuera poco, se puede jugar con el mando Move, ideal para jugadores con menos maña. Con una calibración mínima y unos cuantos ensayos en la galería de tiro, los jugadores casuales se meterán de lleno dentro de un ambiente diferente al vivido hasta ahora en otro tipo de juegos similares. Las compañías ponen y el jugador dispone. Que siga la fiesta...

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