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Economía

El acceso al crédito se convierte en uno de los ejes del plan agroindustrial

El nuevo plan agroindustrial de la Consejería se iba a centrar en el fomento de la calidad y de las tecnologías y en las fusiones. Pero, tal y como están las cosas con el crédito, el acceso a la financiación se revela como uno de sus ejes primordiales, con apoyos incluso para la gestión del día a día en la empresa.

el 15 sep 2009 / 19:51 h.

El nuevo plan agroindustrial de la Consejería se iba a centrar en el fomento de la calidad y de las tecnologías y en las fusiones. Pero, tal y como están las cosas con el crédito, el acceso a la financiación se revela como uno de sus ejes primordiales, con apoyos incluso para la gestión del día a día en la empresa.

El cierre del grifo del crédito por parte de la banca a las iniciativas empresariales e incluso a las necesidades del día a día de una compañía es tal que hasta la Consejería de Agricultura ha tenido que rediseñar en escasas semanas el nuevo plan agroindustrial, el que abarca el periodo 2008-2013, para convertir ahora el acceso a la financiación en uno de sus principales pilares.

En efecto, si a principios de noviembre pasado el consejero del ramo, Martín Soler, mencionaba la calidad, la salida al exterior, el incremento de la productividad y las alianzas o fusiones entre sociedades -en especial, las cooperativas- como las claves del plan a la hora de conceder ayudas públicas, en el documento de intenciones, pactado con patronal y sindicatos, facilitar el acceso a la financiación se ha colado como uno de los ejes primordiales.

En concreto, el departamento de Soler habla de "reforzar los instrumentos" financieros a través de los que llega el crédito a las pymes y micropymes, tales como la bonificación de los tipos de interés, los avales y la financiación directa no sólo a la inversión -por ejemplo, para ejecutar un proyecto-, sino también a la gestión -aquí entra el día a día de una firma, sus necesidades de tesorería para poder funcionar-.

Dentro del ámbito de la banca, la Consejería también ampara la "incorporación de nuevas líneas de financiación, y diferenciando entre las medidas del corto plazo y las del medio y largo plazo [...]". En suma, ayudas que cubran los proyectos de inversión a varios años vista -la incorporación de tecnología en una fábrica, por ejemplo- y las que auxilien en momentos de dificultades concretas a firmas solventes.

De hecho, y dentro de la agroindustria, ya existe un reciente precedente, cuando la Junta de Andalucía acudió al rescate de las urgencias dinerarias de la firma almeriense de plásticos TPM, un referente en la agricultura de invernadero y que estaba atravesando agobios financieros.

El propio Soler reconoce que a su Consejería están llegando más casos de este tipo, y que sorprenden porque se trata de empresas de reconocida solvencia y, sin embargo, tienen cortado o restringido el flujo financiero de los bancos y cajas.

Por ello, entre las líneas de actuación propuestas en el terreno del crédito, se aboga por "coordinar el desarrollo de estas líneas de apoyo con otras instituciones [el incentivo otorgado a TPM lo fue en comunión con la Consejería de Innovación] y en el marco de convenios con entidades financieras".

Y esto último no es baladí. Esos convenios, en lo que a esta Consejería se refiere, se ciñen, única y exclusivamente, al ámbito de la colaboración que prestan los bancos, cajas de ahorros y cajas rurales a la hora de tramitar las subvenciones comunitarias, y que a las entidades les interesa, y mucho, porque ascienden cada año a 1.800 millones de euros. Para ellas, es una forma de captar pasivo (fondos). Toca pactos para dar créditos.

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