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El 'annus horribilis' de ETA

En mayo fue Thierry, en noviembre Txeroki y, 21 días después, Iriondo. ETA empezó 2008 sintiéndose fuerte tras asesinar a dos guardias civiles en Capbreton y lo ha terminado tres veces descabezada. La banda sigue matando pero éste ha sido su año negro. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 20:21 h.

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En mayo fue Thierry, en noviembre Txeroki y, 21 días después, Iriondo. ETA empezó 2008 sintiéndose fuerte tras asesinar a dos guardias civiles en Capbreton y lo ha terminado tres veces descabezada. La banda sigue matando -lo ha hecho cuatro veces desde enero- pero éste ha sido su año negro.

El 1 de diciembre de 2007 los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno murieron tiroteados por ETA a las puertas de una cafetería en Capbreton (Francia). El asesinato, cometido a sangre fría, supuso un salto cualitativo en la espiral terrorista, una efímera victoria militar que, sin embargo, ha sido un acicate para las fuerzas del orden en su persecución de los violentos.

El 20 de mayo fue detenido en Burdeos Francisco Javier López Peña, Thierry, el hombre que endureció la postura de ETA durante el proceso de paz hasta romper la tregua, el que ordenó el ataque a la T4 y al cuartel de Legutiano. ETA había sido descabezada. Y si poco tardó en encontrar sucesores para su decapitada cúpula, menos tardaron las fuerzas de seguridad en asestar a la banda otro duro golpe.

En julio fue desmantelado el comando Vizcaya, el más activo y peligroso de ETA desde la ruptura de la tregua. La Policía daba así por extinguido el grupo que durante casi un año había sembrado de coches-bomba el País Vasco y La Rioja. A continuación cayó, el pasado mes de octubre, el recién creado comando Nafarroa, preparado para atentar.

El 17 de noviembre llegó el segundo gran golpe del año para ETA, la detención de Mikel Garikoitz Azpiazu, Txeroki, el número uno de la banda. Era el más buscado, un hombre "extraordinariamente dañino", en palabras del presidente del Gobierno.

Si bien es cierto que ETA sabe recuperarse, también lo es que, al menos este año, las fuerzas de seguridad han sabido responder a los continuos relevos en la cúpula terrorista. 21 días después del arresto de Txeroki cayó Aitzol Iriondo, su sucesor como número uno de la banda. Según publicaron algunos medios de comunicación, el jefe etarra se orinó en los pantalones durante su detención al sur de Francia.

En total, más de 80 presuntos terroristas han sido detenidos desde enero, en parte gracias a la estrecha y eficaz colaboración, más intensa que nunca, de los gobiernos español y francés. La ministra de Interior gala, Michelle Marie-Alliot, así como la jueza Le Vert, se han convertido en dos figuras clave en la lucha contra la banda armada.

Los más buscados. La prueba de que ha sido un año exitoso en la lucha antiterrorista es que, de los 14 etarras cuya identidad ha sido difundida en los carteles publicados por el Ministerio del Interior desde julio de 2007, nueve están en la cárcel. Forman parte de la lista, además de Txeroki, personalidades de la organización terrorista como Mikel Olza o López Zurutuza. Sólo cinco de esos 14 están aún en paradero desconocido.

Mientras tanto, las cárceles se llenan de presos etarras y acumulan ya el mayor número de terroristas de la banda armada de la historia. Hay 161 reclusos miembros de la organización, más que en diciembre de 2006, cuando se produjo el atentado de la T-4, un dato que supone siete etarras más entre rejas cada mes.

Muertes. Pese a los numerosos mazazos, o quizá en respuesta a ellos, ETA se ha llevado por delante la vida de cuatro personas este año y ha cumplido su repetida amenaza de atentar contra el Tren de Alta Velocidad que unirá las tres capitales vascas.

La primera víctima mortal del año fue el ex concejal socialista de Mondragón Isaías Carrasco, asesinado a tiros en la puerta de su casa el 7 de marzo, dos días antes de las elecciones generales. Dos meses después, el comando Vizcaya colocó un coche-bomba frente a la casa cuartel de Legutiano (Álava) que mató al guardia civil Juan Manuel Piñuel. También la explosión de un coche-bomba mató al brigada del Ejército Luis Conde de la Cruz en la localidad cántabra de Santoña el pasado 22 de septiembre.

Por último, y tras múltiples sabotajes contra la Y vasca, el pasado 3 de diciembre dos pistoleros de ETA acabaron en Azpeitia con la vida de Ignacio Uría, empresario de la Alta Velocidad en Euskadi.

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