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El Congreso y el Senado vuelven a convertirse en el campo de batalla de los partidos

La bronca se instaló ayer en el Congreso en la última sesión de control al Gobierno del año. Si el martes fue la disputa de ANV la que hizo estallar la crispación, ayer hubo asuntos variopintos que provocaron la tensión. Pero la bronca no quedó ahí, sino que saltó al Senado, de forma que los partidos convirtieron las cámaras en su particular campo de batalla. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 20:00 h.

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La bronca se instaló ayer en el Congreso en la última sesión de control al Gobierno del año. Si el martes fue la disputa de ANV la que hizo estallar la crispación, ayer hubo asuntos variopintos que provocaron la tensión. Pero la bronca no quedó ahí, sino que saltó al Senado, de forma que los partidos convirtieron las cámaras en su particular campo de batalla.

Entre los muchos reproches que se escucharon, Mariano Rajoy empleó su última pregunta de 2008 a José Luis Rodríguez Zapatero para lamentar que el Gobierno recurra al PNV para aprobar sus Presupuestos a cambio de traspasos en I+D+I al País Vasco y el reconocimiento de prejubilaciones a los erztainas, asuntos que en su opinión no son de "interés general". "A lo que hemos asistido para que le aprueben unos Presupuestos que no valen es a una descomunal bajada de pantalones", criticó Rajoy. Zapatero, sin embargo, se lo tomó con calma, y se limitó a pedirle que se dejara de pantalones y actuara con más "sentido común, coherencia y rigor" y menos "hipocresía".

La predisposición de los grupos a la discusión llegó hasta tal punto que incluso los urinarios de la Cámara Baja fueron objeto de debate. Así, la diputada del PP Dolores Nadal criticó el alquiler de tazas de WC "tuneadas" y urinarios para la "Corte del Faraón" del Palacio de la Moncloa, por casi 45.000 euros anuales.

Le contestó la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, quien explicó que se trata de un contrato de "equipos de protección y desinfección en las tazas WC y los urinarios en zonas de gran confluencia de personas". A la diputada popular no le faltó ironía al contestar: "¿Tan mal huelen las políticas socialistas que tienen que utilizar dispensadores de fragancias?".

Otra de las polémicas del día fue la del derrumbe del túnel del AVE. El diputado popular Andrés Ayala no se creyó que la ministra Magdalena Álvarez no supiera nada del socavón y se reveló como un entusiasta ecologista protector de las mariposas amenazadas. "Todas las medidas medioambientales para proteger el arbusto pimpinela en el que deposita sus huevos la mariposa hormiguera oscura, en peligro de extinción en Europa, se han ido al garete por esta desatención de la obra", proclamó.

La cámara alta. Esta vez la monumental bronca no se quedó en el Congreso, sino que fue trasladada también a la Cámara Alta. El Senado rechazó la moción del PP para disolver en bloque los ayuntamientos que gobierna ANV al contar sólo con el voto a favor de UPN, en tanto que el resto de los grupos se opuso durante un debate alzado de tono con acusaciones mutuas de electoralismo y partidismo. Populares y socialistas se acusaron de buscar el interés electoral antes que la unidad contra el terror, así como de recurrir a "atajos" jurídicos para lograr sus fines. El senador socialista José Miguel Camacho insistió en acusar al PP de hacer suya la lucha contra el terrorismo.

Mientras tanto, el PP y ERC se enfrentaron también por las palabras sobre los nacionalistas del presidente fundador del PP Manuel Fraga, expresión que ERC pidió al presidente del Senado, Javier Rojo, que reprobara al considerarla una "apelación" a la violencia.

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