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El padrastro y la madre de Alba niegan que pegaran a la niña

Ayer comenzó en Barcelona el juicio por la paliza que sufrió la pequeña Alba en marzo de 2006 y que la dejó en coma. Los acusados son la madre de la menor y su compañero sentimental, que negaron haber maltratado a Alba, aunque entraron en algunas contradicciones. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 19:43 h.

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Ayer comenzó en Barcelona el juicio por la paliza que sufrió la pequeña Alba en marzo de 2006 y que la dejó en coma. Los acusados son la madre de la menor y su compañero sentimental, que negaron haber maltratado a Alba, aunque entraron en algunas contradicciones.

La pareja llegó a mantener versiones opuestas de lo sucedido, en las que incluso lanzaron sospechas entre ellos sobre la implicación en los maltratos.

En medio de una gran expectación mediática, comezó ayer en la sección 21 de la Audiencia de Barcelona el juicio por el caso Alba, un episodio de maltrato infantil que dio la voz de alarma sobre la descoordinación de las administraciones en la protección de los menores.

Por la brutal paliza propinada a Alba, actualmente incapacitada a consecuencia de ese maltrato, su madre, Ana María C., y el compañero sentimental de ésta, Francisco Javier P., afrontan una pena de 19 años de prisión solicitada por la Fiscalía por intento de asesinato, violencia doméstica habitual y delito contra la integridad moral.

La madre de la pequeña se negó a contestar a las preguntas del fiscal, de la acusación particular ejercida por la Generalitat -que pide 26 años de cárcel para los procesados- y del abogado de su pareja.

En respuestas sólo a su defensa, Ana María C., con frases lacónicas y aire ausente, explicó, como hiciera en sus anteriores declaraciones en instrucción, que la noche del 4 de marzo de 2006, cuando ocurrió la brutal paliza, Alba quedó en coma tras quedarse a solas en casa con su compañero sentimental. La madre de Alba aseguró que nunca vio al procesado maltratar a su hija y que sólo en dos o tres ocasiones se percató de que la niña la llamaba cuando se quedaba a solas con él, pero no le dio importancia, por lo que no pensó que la niña pudiera correr peligro al quedarse a cargo del acusado.

La procesada no trabajaba en la época y sólo cobraba los 120 euros que le entregaba de pensión su ex compañero sentimental, por lo que dependía económicamente de Francisco Javier P., de quien, ha dicho, se "fiaba" totalmente.

Completamente opuesta es la versión que ofreció Francisco Javier P., que aseguró que Alba estaba en su habitación jugando con Maite -hija del procesado y de su anterior pareja- cuando Ana María C. y él oyeron un fuerte golpe, por lo que acudieron al cuarto y encontraron a la niña tendida en el suelo y a la otra "llorando encima de la cama".

Mientras Alba y Maite estaban en el cuarto, dijo el procesado, él no se movió del sofá del salón, pero Ana María entró y salió a la habitación en varias ocasiones.

Igual que su pareja, el procesado negó haber puesto la mano encima a la niña o que Ana María C. lo hiciera, así como haberla atado a una silla, obligado a comerse sus vómitos o haberle dado de beber con una jeringa, como mantiene la Fiscalía.

Asimismo, sembró la duda sobre la conducta de su compañera al comentar que en varias ocasiones observó que Alba tenía moratones e incluso que le faltaba un mechón de pelo, pero cuando preguntaba a Ana María por esas heridas, ésta le decía que la niña se había golpeado "en el colegio o en el parque".

Según sus explicaciones, durante los meses en que vivió con Alba nunca se quedó a solas con ella en su piso de Montcada i Reixac (Barcelona). Francisco Javier P. ofreció ayer esta nueva versión de los hechos, después de que ante el juez instructor dijera no recordar nada de lo sucedido, pero justificó esa recuperación de memoria en que "han pasado dos años, nueve meses y siete días y eso da tiempo a pensar".

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