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El polígono La Palmera controlará los vertidos de todas sus empresas

Las fábricas del Polígono de La Palmera llevan más de un año con unas obras de cambio de los colectores de la superficie. Una medida que se adapta a las normativas actuales del Medio Ambiente y que constituyen el fin de lo que se definió por los propios empresarios de la zona como "el paraíso fiscal del Medio Ambiente". Foto: P.C.

el 15 sep 2009 / 20:49 h.

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Las fábricas del Polígono de La Palmera llevan más de un año con unas obras de cambio de los colectores de la superficie. Una medida que se adapta a las normativas actuales del Medio Ambiente y que constituyen el fin de lo que se definió por los propios empresarios de la zona como "el paraíso fiscal del Medio Ambiente".

En los primeros meses de este reciente año 2009 la empresa pública de aguas dará luz verde a las construcciones que se hicieron durante 2007, y que constituyeron un cambio de colectores y de contadores de la zona industrial, se pasó de un sólo contador para las casi 140 empresas del polígono a que cada uno tenga el suyo. De esta forma "todos asumimos nuestra responsabilidad con el Medio Ambiente" según cuenta Santiago García Dils, presidente de la comunidad de propietarios de La Palmera, el complejo industrial más antiguo de la ciudad.

La Palmera es una zona privada que se creó en los años 70, entonces las leyes medioambientales no eran tan restrictivas como ahora, la superficie es diez veces menor que la del Polígono La Isla, y sin embargo alberga a casi el mismo número de empresas. La presencia de un sólo colector y la imposibilidad de controlar los vertidos hacían del Polígono una especie de "paraíso fiscal del Medio Ambiente" donde todos pagaban el saneamiento de todos, según cuenta García Dils. Se trataba de una situación cómoda para todos y menos barata de lo que pasará ahora en 2009, pero el único perjudicado era el Medio Ambiente, y el mismo presidente de la comunidad de propietarios tardó diez años en convencer a los socios de que había que arreglar la situación.

Finalmente, en 2007 se llegó a un acuerdo para empezar las obras civiles, levantar el suelo del polígono e introducir todas las tuberías residuales, una construcción de aproximadamente 1,5 millones de euros, de los que el ayuntamiento de Dos Hermanas pagaría el 40%, los comuneros abonarían el otro 40% y el resto sería aportado por la empresa Emasesa.

Durante el tiempo que duraron las obras, circular por el Polígono era un auténtico caos, en cada calle había socavones, huecos o enormes tuberías apostadas que impedían hacer el trabajo con normalidad. El aspecto actual del polígono es el mismo que antes de empezar las obras, pero en el subsuelo cada uno tiene su tubería y sus vertidos pueden reciclarse: "Ahora todos tenemos más problemas que antes, y tendremos que pagar más por el control de vertidos, pero al menos perjudicamos el ecosistema menos" destaca Dils, que curiosamente puede que sea uno de los más afectados, puesto que regenta una empresa de arreglos de coches y sus vertidos precisamente son muy contaminantes.

A día de hoy, algunos de los propietario no se muestran muy convencidos de la necesidad de la obra, pero incluso desde Emasesa se ha aplaudido este trabajo: "cada uno tiene que pagar por lo que gasta de agua" destacaron fuentes de la empresa metropolitana.

El Polígono de la Palmera se encuentra además muy cerca de la zona verde de Tablada.

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