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El terrorismo en India, problema recurrente

En estos días en los que la crisis global ha eclipsado la actualidad, la cadena de atentados terroristas en Bombay ha devuelto el foco con especial virulencia hacia un problema recurrente que, en el caso de la India no es nuevo, pese a la evidente repercusión internacional de la última matanza.

el 15 sep 2009 / 19:05 h.

En estos días en los que la crisis global ha eclipsado la actualidad, la cadena de atentados terroristas en Bombay ha devuelto el foco con especial virulencia hacia un problema recurrente que, en el caso de la India no es nuevo, pese a la evidente repercusión internacional de la última matanza. Es cierto que últimamente se ha circunscrito el terrorismo de alta intensidad a países como Irak, Afganistán o Pakistán, pero hace ya mucho tiempo que India sufre el azote del terror. Valga el dato de que en este mismo año se han registrado en el país asiático unos cien actos de terrorismo al mes. Las causas y los actores son heterogéneos, muy focalizados en organizaciones islamistas de perfil local, si bien en este caso, debido a la magnitud encadenada de los daños, cabría pensar en conexiones de los distintos grupos con otras organizaciones de mayor nivel operativo. En cualquier caso, el Gobierno hindú evidencia una importante carencia en los recursos que dedica para prevenir acciones terroristas. A India se le ha agravado un problema con el que ya contaba y que tiene mucho que ver con una evidente falta de coordinación policial y la consiguiente carencia a la hora de prevenir acciones terroristas que podrían ser cortocircuitadas por los servicios de inteligencia nacionales que hoy, están brillando por su ausencia. Es urgente que India, una de las mayores democracias del mundo con un papel emergente en el contexto internacional y con desarrollos nucleares y apoyos en Estados Unidos, acometa un ambicioso plan para hacer de la lucha antiterrorista una de sus prioridades. Un país con ese nivel de conflictividad no puede emerger en el mundo como un modelo, más bien al contrario, contamina el fanatismo a otros territorios que sufren el azote del terror. Casi 130 muertos y 300 heridos dan fe de que el problema del terrorismo en India no está fuera como argumenta el Gobierno, sino dentro de sus fronteras.

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