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"El trabajo en red permite sacar adelante proyectos de gran calidad"

Antonia Rodríguez Arcas. Promotora de The Press Lab

el 26 ene 2013 / 19:11 h.

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Antonia Rodríguez (Badajoz, 1979) pisó los medios de comunicación antes de lanzarse al otro lado de la barrera. Después de trabajar para Diario de Sevilla, Sur de Málaga y Europa Press recaló en la agencia Doble Erre. Hace cuatro años decidió lanzarse a la aventura en solitario con The Press Lab. A pesar de la crisis y el sector, mira con optimismo 2013.

-¿En qué se diferencia The Press Lab de cualquier otra agencia de comunicación?
-El hecho de ser autónoma tiene sus pros y sus contras. Uno de los pros es que me permite adaptarme a las formas de trabajar de cada empresa, y eso es lo que vendo. Me puedo convertir en su departamento de comunicación, soy su rostro, voy a reuniones por ella... Para la empresa es un valor añadido porque parece que tiene un departamento propio y además ahorra costes.

-¿Cuál es exactamente su área de negocio?
-La consultoría y la estrategia en comunicación. Hacemos un diagnóstico de la imagen de la empresa en su mercado y ante el público. Procuramos darle visibilidad, algo que sería más caro si lo hicieran por su cuenta. En definitiva, conseguimos que se hable de nuestros cliente y bien.

-Hablando de clientes, muy heterogéneos, ¿no?
-Cuando comenzamos, me dirigí a empresas innovadoras con el diseño como valor diferencial. Así, me fijaba más en firmas de I+D+I, arquitectura, moda... Cuando salí al mercado, muchos de los clientes eran recomendados porque habían trabajado conmigo antes, así que me encontré con empresas que querían continuar y me metí mucho en los sectores de la hostelería y el turismo.

-Entre ellas, el hotel EME. ¿Qué ha significado en su carrera?
-Fue un antes y un después. Fue un motor de confianza muy importante para mí y por eso le dediqué mucho tiempo, ya que me encargué del lanzamiento y la apertura y, además de eso, había que aportarle una filosofía al establecimiento, aunque en eso trabajé con más gente. Era un concepto distinto en Sevilla en el sector, porque era muy atrevido. Era un concepto asombrosamente moderno justo enfrente de la Catedral y podía ser interpretado como radical. Fue un gran escaparate profesional.

-¿Cuándo decidió abrir negocio en solitario?
-En enero de 2008. Aunque ya se hablaba de crisis, yo veía oportunidades. Partí de la premisa de que cuando trabajaba para otros me bastaba con un teléfono, un ordenador y una buena agenda con profesionales de confianza. Y eso era lo que necesitaba. Gente que hace trabajo de altísimo nivel y con la que se pueden formar equipos y llevar a cabo sinergias puntuales para ser más competitivos. Esa tendencia está bastante en boga ahora, porque las carencias que una tenga las pueden suplir grandes profesionales que están en una situación como la mía. De hecho, este modo de trabajo en red estaba muy de moda en los países del centro de Europa, sobre todo en momentos como éste en los que florece el autoempleo porque es complicado montar una empresa.

-¿Hacia qué sectores se dirige The Press Lab?
-A los de vida Premium, lujo y productos de alta gama, sobre todo en hostelería y hotelería.

-Precisamente el lujo no se ha resentido por la crisis.
-Los clientes de este segmento valoran mucho la comunicación. Están dispuestos a pagar lo que vale y no asumen riesgos, porque saben que tienen que hacer una apuesta de calidad. Ahora es el momento de lo hiperlocal y las acciones de promoción de las grandes compañías no son ya tan generalistas, sino que se dirigen a un público más cercano. La idea es fidelizar al cliente local sin perder su carácter premium.

-¿Ha hecho alguna incursión en el mercado internacional?
-He trabajado con firmas extranjeras, sobre todo con medios de comunicación que venían a Sevilla a realizar un reportaje y, en concreto, en temas de producción, ya que me encargaba de solucionarle el tema del hotel, la logística, el personal... Para eso me ha venido bien la nomenclatura The Press Lab, a la hora de que las empresas buscaran por internet. También he trabajado en esto gracias a recomendaciones, como de Andalucía Film Comission. De hecho, uno de los clientes del pasado año fue la Oficina de Turismo de Francia, que quería promocionar el país en el mercado andaluz. La producción es otra de las vías de las vías de negocio que se abren. He trabajado para Peter Limber en un reportaje de Vogue y para Philip Poynter para Vanity Fair. Eso ayuda a tener experiencias muy inspiradoras.

-¿Hay mucha competencia en el sector de la comunicación?
-Es dura, primero por las agencias tradicionales, que dan servicios de 360 grados. Algunas de ellas han tirado de mí como refuerzo para algunas campañas. En este mercado cada vez hay más gente por el simple hecho de cómo están las cosas, porque hay salidas de profesionales de la comunicación de los medios que montan negocios propios. Además, viene una generación de gente muy preparada y más abierta de mente con un apoyo sustancial de las nuevas tecnologías. Es una generación que ha crecido acuñando los lenguajes de la comunicación y de las TIC. Son nativos digitales y una competencia tan dura como empresas de toda la vida. Muchas han caído en el error de confiar en la publicidad convencional y no fijarse en la tecnología, que ha democratizado el acceso a las herramientas.

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