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Los comicios israelíes hipotecan el futuro del Estado palestino

El resultado de las elecciones que se celebran hoy en Israel pueden condicionar las negociaciones para la creación del futuro Estado palestino, aparcadas temporalmente por los casos de corrupción que precipitaron la llamada a las urnas de los ciudadanos.

el 15 sep 2009 / 22:23 h.

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El resultado de las elecciones que se celebran hoy en Israel pueden condicionar las negociaciones para la creación del futuro Estado palestino, aparcadas temporalmente por los casos de corrupción que precipitaron la llamada a las urnas de los ciudadanos.

La negociación sólo tiene posibilidades de reanudarse en el punto en que está suspendida si las urnas dan al partido gobernante Kadima la oportunidad de liderar también el próximo Gobierno, aunque en este caso tampoco quedaría garantizada la continuidad en el proceso.

El escenario más favorable a la negociación es que las elecciones permitan a la titular de Exteriores, Tzipi Livni, relevar como primer ministro a Ehud Olmert tras hacerlo como líder del Kadima por las irregularidades que indujeron el cese del aún jefe de gabinete. La nueva líder del partido gubernamental es con Olmert el miembro del actual ejecutivo centrista que más apostó por la negociación que Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) iniciaron a fines de 2007 en Anna polis (EEUU) y es la más seria de la última década.

Tras involucrarse en el proceso, Livni continuó con la defensa de la negociación en la campaña electoral, que al entrar esta semana en su último tramo aprovechó para preguntar en púbico "¿pero qué país queremos"? Además, aparte de que -aunque por muy poco- el partido conservador Likud, de Benjamín Netanyahu y contrario a las cesiones territoriales, va por delante de Kadima en los sondeos, un triunfo del partido de Livni únicamente le daría la posibilidad de formar gobierno. Otro factor es la ausencia de mayorías absolutas en una escena política tan fragmentada como la de Israel, en cuyo Parlamento están representados hasta 13 partidos, lo que obligaría a formar Gobierno con formaciones conservadoras. El ministro israelí de Defensa y candidato laborista, Ehud Barak, aseguró que no seguirá al frente de la cartera si su partido no obtiene 20 diputados en los comicios.

Países vecinos. Respecto a las relaciones de Israel con sus países vecinos, los comicios de hoy, según varios expertos árabes, podrían tener como consecuencia un cambio a peor si gana la derecha. Para los arabistas, todos los líderes de Israel son caras de la misma moneda: se diferencian en sus tácticas, pero coinciden en su negativa de hacer alguna concesión para lograr una paz duradera con los palestinos.

Para quien estas elecciones suponen una prueba de fuego es para Livni, que se juega hoy su futuro político tras renunciar a formar gobierno hace tres meses con el argumento de querer hacer "otro tipo de política". Y es que, el país acude a las urnas por una "pataleta" de una "novata", según los observadores locales, como fue la de no claudicar a las demandas económicas del partido ultraortodoxo Sahs, ahora aliado de Netanyahu, al que los sondeos sitúan como favorito.

Éste, líder del partido derechista Likud, se perfila como próximo jefe de Gobierno tras años en la sombra y espera la oportunidad de regresar al desacreditado liderazgo político de Israel. De conocidas ambiciones y retórica populista, ha permanecido durante la campaña casi impertérrito, a sabiendas de que todos le sitúan por encima de Livni. Así, la población parece haberle perdonado la política zigzagueante y los escándalos de corrupción en los que se vio envuelto cuando era primer ministro (1996-1999).

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