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Mi hija por un collar y un puñado de dinero

Los padres de una menor la vendieron a una organización que prostituía a rumanas en Sevilla y Córdoba.

el 12 may 2010 / 09:20 h.

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La Policía Nacional ha desmantelado una red clandestina integrada por ciudadanos rumanos dedicados a la captación de mujeres en este país de Europa del Este y su posterior traslado a España para su explotación sexual mediante coacciones, amenazas y maltrato. La organización actuaba en Sevilla y Córdoba.

Como resultado de esta operación han sido detenidas diez personas, entre las que se encontraban los padres de una menor que también fue prostituida y vendida a la organización por una cantidad de dinero y un collar, según informó ayer la Policía Nacional en una nota.

La investigación se inició a finales del año pasado, después de que los agentes de la Brigada Provincial de Extranjería de Sevilla tuvieron conocimiento, a través de diferentes cauces de información, de la existencia de esta banda. Tras realizar varias pesquisas, los agentes localizaron a los integrantes de la organización en el municipio sevillano de Lora del Río, si bien éstos se trasladaron después a Córdoba.
La Policía comprobó que estas personas mantenían un "elevado tren de vida" a pesar de que no desarrollaban ninguna actividad laboral legal.

La investigación esclareció que pertenecían a una organización "perfectamente jerarquizada" y que diversificaba sus tareas: unos se encargaban de captar a mujeres en los países de origen, otros de aportar la documentación y sacarlas del país y otros de recibirlas en España y mantenerlas retenidas contra su voluntad, coaccionándolas para ejercer la prostitución y recaudar el dinero.

El cabecilla de la banda, que responde a las iniciales de R.I., se encontraba ingresado en el Centro Penitenciario de Sevilla, desde donde dirigía todos los movimientos de la organización.

Según la Policía Nacional, las víctimas eran captadas en sus países de origen por compatriotas suyos, que les proponían un trabajo como empleadas de hogar o camareras en España.

Una vez aquí eran recibidas por otros individuos de la organización que, tras retirarles la documentación, las trasladaban a pisos de alquiler o a locales de alterne de la provincia de Sevilla y Córdoba. En estos lugares se les informaba de que trabajarían ejerciendo la prostitución a fin de pagar los gastos originados por su viaje, y para evitar que se negaran les amenazaban con causarles daño a ellas y sus familias.


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