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Sobre el arte de tomarlo gratis y venderlo caro

A alguien se le ocurrió una vez unir las ideas de caballo y cuerno. Nació el unicornio. Los inventos, los nuevos conceptos, las inspiraciones... surgen de un océano difuso de existencias que no tienen propietario.

el 15 sep 2009 / 19:05 h.

A alguien se le ocurrió una vez unir las ideas de caballo y cuerno. Nació el unicornio. Los inventos, los nuevos conceptos, las inspiraciones... surgen de un océano difuso de existencias que no tienen propietario. A la luz de esa gratuidad histórica y universal hacemos cosas nuevas. Hay, no obstante, quien fabrica el último peldaño de una larga escalera y se apodera de toda ella, mediante el respaldo legal que ha pagado.

La actual controversia europea en torno al control del intercambio de ficheros en la web dice trabajar en defensa del progreso. Se dice que la ambición individual es el motor del avance social y que la propiedad intelectual y las patentes protegen esa ambición, por lo que trabajan para el progreso. Muy al contrario, la apropiación de las ideas las asfixia. Éstas son posibles porque se basan en el sustrato no propietario sobre el que se construyen. Hoy vivimos de la renta de siglos de creación desinteresada. Si el sueño de tales progresistas se hiciera realidad, llegaría un día en que no se podría hacer nada nuevo, pues no habría bolsillo capaz de soportar el pago de todos los derechos sobre los que basar cada nueva propuesta.

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