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Deportes

Transición en un viaje sin rumbo

El primer año después del Centenario y el decimosexto de la era Lopera se ha cerrado con sensaciones agridulces. En lo deportivo, la permanencia ha dejado de ser un objetivo para emprenderse un viaje sin rumbo que sí tiene en la Copa un objetivo visible e ilusionante.

el 15 sep 2009 / 20:29 h.

El primer año después del Centenario y el decimosexto de la era Lopera se ha cerrado con sensaciones agridulces. En lo deportivo, la permanencia ha dejado de ser un objetivo para emprenderse un viaje sin rumbo que sí tiene en la Copa un objetivo visible e ilusionante. En lo institucional, nada cambia por el momento más allá de la presencia, hasta ahora rocambolesca, de Bsport.

Ofrece este Real Betis Balompié los síntomas de un sistema político agotado. Como por ejemplo ocurre en Cuba con el castrismo, después de 16 años de gobierno de Manuel Ruiz de Lopera (50 en el caso de Fidel Castro) la fractura social es evidente en torno la gestión de la entidad heliopolitana. Sucede en la mayor de las Antillas caribeñas. Lo bueno del sistema de Lopera es férreamente negado por los grupos opositores, que revisten de maldad cualquier iniciativa positiva del consejero delegado.

Al mismo tiempo, los fieles del régimen, amparados en un feroz sistema de comunicación, airean las bondades del patrón sin dejar el menor resquicio a la autocrítica. Alejada de la pelea entre los dos bandos emerge una masa social de fuerza y envergadura imparables, que sólo desea el buen rumbo deportivo de la primera plantilla. Junto a ella, un cuerpo técnico y unos jugadores que han logrado aislarse de la tempestad institucional.

El bético, harto de noticias hasta el momento grotescas como la presunta compra de las acciones del jefe por parte del grupo Bsport, ha encontrado en Francisco Chaparro a un referente. El trianero, después de salvar al equipo del descenso en la pasada temporada con cierta tranquilidad, afrontó una durísima renovación con Lopera. Hasta ocho reuniones en total se mantuvieron en un acuerdo que llegó con rebajas por ambas partes y que tuvo una consecuencia muy importante, la llegada de buenos jugadores para apuntalar a un nuevo Betis después de tres proyectos lamentables.

En un trabajo encomiable de Lopera, Momparlet y Chaparro, que también tuvo sus idas y venidas, llegaron en el pasado verano Emana, Marco Aurelio, Juanma. Nelson, Monzón y Sergio García, futbolistas que han ofrecido un evidente salto de calidad. Incluso tras algunos triunfos como los de Soria o Gijón, el optimismo volvió a desatarse en una afición harta de mediocridad y tristeza.

Curiosamente, el único que habla con claridad del futuro deportivo de la entidad es Chaparro. El trianero, después de actuar de apagafuegos, ha tenido la ocasión de encabezar por primera vez al Betis. Y tiene las ideas claras. Desea hacer un equipo campeón, ni más ni menos, aunque también es consciente de que esta pretensión necesita su tiempo.

Por el momento, el bético se ha encontrado con un equipo que en líneas generales ha jugado bien al fútbol, pero que evidentemente está cogido con alfileres. La irregularidad salpica a este Betis de Chaparro que jugó muy bien ante los grandes para sacar sólo un punto de doce posibles, que emergió de puestos de descenso para situarse cerca de Europa y que volvió a cosechar un punto de doce posibles en los cuatro últimos encuentros del mes de diciembre. La consecuencia más evidente es la posición que el equipo ocupa en la tabla, decimotercero a sólo cinco puntos de los puestos de descenso.

Mientras Chaparro habla de divertir al bético y dar los pasos necesarios para apuntalar un proyecto serio, el objetivo no están tan claro en las altas esferas del club. Lo último que dijo Lopera fue mencionar de forma esporádica la palabra Europa cuando todo pintaba bien, aunque luego los mensajes ofrecidos por el presidente Pepe León o el director deportivo Momparlet no son demasiado claros. Desterrar cualquier sufrimiento es algo loable, pero la jerarquía sólo entiende de no entramparse. Año gris para mentes grises. Habrá que esperar a 2009.

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