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Un desfibrilador en el patio del colegio

el 27 may 2012 / 19:43 h.

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El desfibrilador costó 1.500 euros y está colgado en la entrada principal, junto a la conserjería.

Más vale prevenir que curar. Joaquín Anglada lo sabe bien. Es técnico de emergencias sanitarias pero, ante todo, es padre de tres niños. Hace unos meses propuso a la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (Ampa) y la dirección del colegio de sus hijos hacer una mínima inversión que puede salvar vidas: comprar un desfibrilador para el centro, María Auxiliadora Salesianas de la calle San Vicente, y formar a una decena de profesores para usarlo en caso de parada cardiorrespiratoria.

El aparato ya está colgado y señalizado en la entrada principal del centro y el deseo de padres y profesores es que se quede ahí cogiendo polvo porque no haya que usarlo nunca, pero los mil alumnos del colegio y la plantilla docente están hoy más tranquilos.La idea no surgió a raíz de ningún caso. "Nunca ha pasado nada y ojalá no pase nunca", admite Anglada. Pero por su trabajo está muy concienciado con los casos de muerte súbita, más frecuentes en adultos jóvenes que en niños, tras esfuerzos físicos o sin razón aparente.

Expuso su propuesta a la dirección del centro y a la Ampa, que ha sufragado íntegramente con sus cuotas tanto el aparato como los cursos de formación recibido por los profesores, en total, 2.200 euros. El personal formado ha sido seleccionado en base a su trabajo y a su distribución física en el centro para que "en cualquier parte del colegio haya una persona que ha dado el curso". Así, están capacitados para usar el desfibrilador los dos profesores de Educación Física, uno de Formación Profesional, otro de Bachillerato, uno de Infantil, uno de Primaria, uno de ESO, la monitora encargada del comedor y un administrativo de la oficina.

Todos tendrán que reciclar sus conocimientos anualmente y el objetivo del Ampa es formar cada año a "uno o dos más, incluso a algún alumno de los mayores si está interesado".No es una iniciativa habitual en los colegios y Anglada quiere que sirva para "concienciar a la gente de que por un precio muy asequible" asociaciones, hermandades, colegios y demás pueden contar con este instrumento que "aunque el tiempo medio de llegada de las ambulancias es de 10 minutos, puede salvar vidas", sobre todo con la reciente ley que regula su uso extrahospitalario.

"La gente piensa que es más caro y que se necesita una formación muy específica y en absoluto. Es una máquina automática que te dice cuándo tienes que desfibrilar y cómo en función del peso de la persona", explica. El desfibrilador del colegio está a disposición "de todo el barrio". En Semana Santa se ofertó al Buen Fin durante la procesión.

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