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Una feria hecha a mano

Ana Olivera descubrió un día que las cañas de bambú que su compañero utilizaba para sostener los tapices que elaboraba podían utilizarse para dar forma a lámparas, relojes y todo lo que su imaginación era capaz de concebir. Eso fue hace 20 años y hoy es una de las pocas artesanas que, desde Tarragona, trabaja en España con este material.

el 15 sep 2009 / 19:46 h.

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Ana Olivera descubrió un día que las cañas de bambú que su compañero utilizaba para sostener los tapices que elaboraba podían utilizarse para dar forma a lámparas, relojes y todo lo que su imaginación era capaz de concebir. Eso fue hace 20 años y hoy es una de las pocas artesanas que, desde Tarragona, trabaja en España con este material. No vende sus artículos en ninguna tienda, sino que recorre el país de mercado en mercado. Su próxima parada es el expositor número 75 del IX Mercado navideño de artesanía que desde el lunes, y hasta el 5 de enero, estará instalado en la Plaza Nueva.

Como Ana, otros 77 artesanos venidos de todas partes han echado ya el cerrojo a sus talleres para viajar hasta la ciudad y ponerle más fácil la elección de los regalos para estas fiestas. Joyas, cerámicas, alfarería, ropa y artículos de piel, vidrio o papel que han sido elaborados artesanalmente y que pasan directamente del que los crea a las manos del consumidor. Detrás de todos ellos, "muchas horas de trabajo", cuenta Ana. Ella misma, sin ir más lejos, tiene que sembrar su propio bambú -"el más delgado, porque el grueso lo compramos de China o Taiwán", relata-. En su taller concibe también los diseños antes de moldear el bambú. "Lo elaboramos todo a mano", explica. Pero tanto esfuerzo tiene recompensa porque "el público responde bien". También el sevillano: "a ver qué pasa este año con la crisis".

Cargado de juegos hechos en madera de pino llega desde Víznar (Granada) Antonio De Filippis, que nació en Italia y que lleva la artesanía en su código genético. De ingenio, de estrategia, de mesa?no hay límite porque son sus manos las que tallan la madera y su cerebro el que idea nuevas variantes de juegos ancestrales -"algunos tienen varios siglos de historia"-. Por segundo año, visita el mercado sevillano y en su expositor (el número 61) mayores y pequeños se estrujarán los sesos para resolver los juegos que propone. Él tampoco vende sus productos en una tienda porque la única forma de competir con los grandes fabricantes es "no encareciendo más el producto con gastos añadidos".

Desde la calle Alhóndiga, Norberto León Ríos trae sus láminas grabadas al agua fuerte, una técnica "que tiene mucho tirón entre los artistas". El resultado son unas hermosas estampas de la Giralda, la catedral y otros lugares emblemáticos de Sevilla que se venden en varios formatos y precios. Es él el que crea los diseños que dibuja luego con ácido en las planchas de bronce o zinc y elige la tinta que dará color a las láminas.

Comprar algo único y hecho por las manos de la persona que se lo vende es lo que le ofrece este mercado de artistas que, como cada Navidad, visitan la ciudad.

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