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Vílchez admite el parking de Alameda para el centro comercial de la Gavidia

El Ayuntamiento aprueba el cambio del PGOU para la antigua comisaría y para el aparcamiento subterráneo. La oposición denuncia contradicciones que llevarán a que el Consejo Consultivo rechace los cambios

el 22 feb 2013 / 11:20 h.

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A Maximiliano Vílchez se le escapó la palabra Alameda. Y con esta sola palabra, el delegado de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla revelaba ayer ante el Pleno municipal que una de las modificaciones del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aprobadas con la mayoría absoluta del PP, la de permitir la construcción de aparcamientos subterráneos en el Casco Antiguo, se ha concebido precisamente para la ubicación del parking justo en ese emplazamiento, en el famoso bulevar. El otro cambio en la biblia urbanística de la capital bendecido en el día de ayer atañe a la conversión de la antigua comisaría policial de la Gavidia en una gran superficie comercial. Y ambos proyectos van unidos.

En la ofuscación de una réplica al portavoz socialista, Juan Espadas, Vílchez dijo "Alameda". ¿Ha dicho Alameda? Y los del PSOE se lo preguntaron hasta en los pasillos. ¿Has dicho lo que has dicho? Y él admitió que sí. Era simplemente confirmar el runrún, lo que desde la izquierda habían llamado el "fantasma" del parking de la Alameda. No hay espectro que valga. El proyecto es palpable.

El primer paso de una tramitación que será larga, puesto que no se prevé que la Junta de Andalucía diga un sí incondicional, más bien un no de entrada, consiste en modificar el PGOU para que se abran paso aparcamientos rotatorios en el "recinto intramuros del Centro Histórico". Los argumentos de Vílchez tenían consistencia. Primero, consideró que el tocho urbanístico no puede ser inamovible, sino que ha de adaptarse a las circunstancias económicas y sociales, y la realidad de 2007 -el año en que se parió el PGOU- era "muy distinta" a la actual. Segundo, recordó a la crítica oposición de izquierdas (PSOE e IU) que la planificación realizada entonces contemplaba una mallada red de Metro y tranvía, que, por las cosas de la crisis, ha quedado reducida a dos líneas. Y tercero, que si, con el tiempo, se materializa la tupida red de transporte público, el parking quedaría para los residentes, satisfaciendo, así, las necesidades vecinales.

Es decir, y tal y como consta en la justificación de motivos, la Gerencia de Urbanismo habla del carácter "reversible" -algo que ayer fue criticado por Juan Espadas, un hacer para deshacer- pero que, en estos momentos, los parkings son necesarios porque "la demanda de accesibilidad hacia el interior del Centro Histórico se mantiene (...) y puede ser una medida que favorezca la reactivación económica".

Sin embargo, a la hora de justificar la modificación del PGOU con la que allanar la instalación de una gran superficie en el edificio "ruinoso" de la plaza de la Gavidia, Urbanismo cae en algunas contradicciones, al afirmar que la prioridad absoluta es el transporte público y no el privado y limitar el impacto del nuevo centro comercial a un incremento del tráfico de tan sólo un 4,79%, con 1.605 viajes más a la semana (hasta 35.107) de los que sólo el 10% se realizarían en vehículos particulares.

Es más, agrega, a pesar del "fracasado" Plan Centro, que puso en marcha el anterior equipo de gobierno y anulado por el actual y que restringía la entrada mediante cámaras de control y vigilancia, las calles peatonalizadas del Casco Histórico y los aparcamientos sólo para residentes "son ya una barrera natural a la permeabilidad del vehículo privado al Centro", al tiempo que menciona las ventajas del transporte público.

En suma, que se establezca otra gran superficie comercial no tendría impacto sobre la movilidad en el Centro, pero a la vez Urbanismo sostiene la necesidad del parking en la Alameda. Son contradicciones denunciadas por el PSOE -no consideradas como tales por el Ayuntamiento-, puesto que lo que vale para una cosa no vale para la otra, y a la inversa.

Y son semejantes incoherencias las que llevaron a Espadas a augurar el próximo rechazo del Consejo Consultivo de Andalucía al cambio en el PGOU para la Gavidia, que es el siguiente trámite administrativo que ha de pasar, el mismo argumento esgrimido por el portavoz de Izquierda Unida, Antonio Rodrigo Torrijos. Es más, el socialista aseguró que la modificación pretendida para la antigua comisaría es "ilegal" dado que se quiere vender el edificio al mejor postor -IU habló de especulación- y no para destinarlo a usos sociales o culturales.

Espadas retó al Ayuntamiento a desvelar el nombre de la empresa con la que, esgrimió, tiene pactada la venta de las instalaciones, al considerar que éstas y el aparcamiento de la Alameda van irremediablemente unidos, es decir, yo te compro esto si permites la construcción de un parking cercano. Por último, negó que la Junta de Andalucía estuviera obstaculizando la modificación del PGOU como sostiene Consistorio, puesto que es un trámite largo. "No hay una conjura, y no se ha bloqueado nada".

Vílchez, tras resaltar que las dos únicas cosas que mueve al equipo de gobierno son la reactivación económica y el empleo, entró a degüello. La Gavidia, señaló, se venderá en un concurso público y no con los métodos de Mercasevilla -"no hay otras cositas por debajo"-, preguntó a Espadas y Torrijos si el "primo mayor" en la Junta de Andalucía ya les había anticipado el no del Consejo Consultivo y denunció que sí hay bloqueo, tal y como revela que la Consejería de Cultura ponga reparos por impacto paisajístico y ambiental cuando no los percibió ni con la torre Pelli ni con las Setas de la Encarnación.

El PP pierde su propia votación y ‘se acuerda' de Bárcenas

La ausencia de parte de los concejales del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, que se encontraban en esos momentos en los pasillos, hizo que el grupo municipal que gobierna perdiera su propia votación. Sucedió ayer durante la celebración del Pleno, justo cuando tocaba pronunciarse sobre la ordenanza del Consistorio para regular la instalación de infraestructuras de telefonía móvil (es decir, antenas), que exigía mayoría absoluta, y ésta no se consiguió pese a que los populares la ejercen en Plaza Nueva.

Para más inri, la ordenanza ni siquiera contaba con el no de la oposición, y, de hecho, el PSOE se había abstenido a la espera de contar con informes técnicos, aunque a priori su portavoz, Juan Espadas, incluso felicitó al Gobierno local por la nueva regulación. De todas formas, y dada la mayoría absoluta popular, no habrá problemas para bendecir el texto en el próximo Pleno. Eso sí, cara de pocos amigos la que puso el portavoz del PP municipal, Juan Bueno, al constatar esta metedura de pata.

Eso fue por la mañana, que, por cierto, estuvo vacía de manifestaciones a las puertas del Consistorio hasta que a mediodía se apostaron trabajadores de Mercasevilla, en torno a la treintena, que protestaban contra la liberalización de la lonja-. Ya por la tarde, casi a punto estuvo de suspenderse el Pleno tras un ataque de risa de los concejales después de muchas horas de sesión. La concejal popular María Dolores de Pablo-Blanco confundió el nombre Miguel Bazaga, que se estrenaba en la oratoria socialista -nervios hicieron que se ciñera a los papeles-, y al darle la bienvenida dijera Bárcenas, causando así la hilaridad de la oposición, y también del propio PP.

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