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Vuelve el PP de la crispación

Los nueve meses transcurridos desde que comenzó la segunda legislatura de Zapatero parecen no haber sido más que un paréntesis en la estrategia de crispación del PP en la oposición.

el 15 sep 2009 / 19:54 h.

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Los nueve meses transcurridos desde que comenzó la segunda legislatura de Zapatero parecen no haber sido más que un paréntesis en la estrategia de crispación del PP en la oposición. Tras su segunda derrota ante el líder socialista, todo eran buenas intenciones en los discursos de Rajoy. Pero ahora, la tensión política ha vuelto.

El 9 de marzo de 2008 terminó la que nadie dudó en calificar como la legislatura más crispada de la democracia. Las negociaciones del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA encendieron hasta tal punto el ánimo del PP, con Mariano Rajoy al frente, que en cuatro años los socialistas y los populares no fueron capaces de ponerse de acuerdo prácticamente en nada.

Entre 2004 y 2008, el PP de Rajoy fue el PP del "no a todo", sobre todo en lo referente a la política antiterrorista del Gobierno. La cúpula popular compartió pancarta con el entonces presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, en las manifestaciones por las víctimas del terrorismo, que eran en realidad protestas contra el Gobierno, y el PP se negaba a firmar declaraciones de condena en las que no apareciera el compromiso definitivo de no volver a dialogar con los terroristas.

Ya meses antes de las elecciones generales, el líder popular comenzó a suavizar su discurso, intuyendo que la estrategia de la confrontación bien podía valerle un disgusto en los comicios, como así fue. Tras la derrota, sus discursos se plagaron de llamamientos a la unidad y, rotas las negociaciones del Ejecutivo con ETA, el presidente del PP y Zapatero se prometieron mutuamente trabajar por alcanzar pactos de Estado en materia antiterrorista y de Justicia -se reservaron para la presente legislatura la economía como campo de batalla-. El Congreso escenificó escenas de unidad nunca vistas en los cuatro años anteriores y el PP incluso empezó a poner distancia con la AVT.

La ruptura. Pero con el debate sobre la lucha por el fin de ETA de nuevo sobre la mesa, la crispación ha vuelto. En las últimas semanas, el PP ha entendido la negativa del Gobierno a votar la disolución de los ayuntamientos de ANV como una intención de volver a negociar con la banda.

En lugar de tender la mano al Gobierno, los populares amenazan con presentar mociones en todos los consistorios en los que tiene representación y utilizan el Senado, cámara en la que tienen mayoría, para aprobar iniciativas contra la política antiterrorista de Rodríguez Zapatero. Además, el PP ha decidido abrir nuevos frentes de batalla en temas estrella como la inmigración o la defensa del castellano.

En estas circunstancias, el PSOE sabe que ha vuelto a quedarse solo. Ayer mismo, la secretaria de Organización de los socialistas, Leire Pajín, explicó, una vez más, que "el objetivo del Gobierno es disolver ETA" y acusó a Rajoy de no respaldar al Ejecutivo debido a los "líos internos" del PP. Pajín tachó de "indecente" que "vuelvan a las andadas" de la anterior legislatura y deseó que con la Navidad le lleguen "el sentido de Estado y la altura de miras".

En el mismo sentido habló el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, quién, sobre ANV, llamó a tener "mucho cuidado con los límites constitucionales". Parece que este mandato tampoco será el de la unidad.

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