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El buen manejo de las esencias

Espadas revocó el ‘numerus clausus’ de concejales para la procesión del Santo Entierro. En un visto y no visto, el alcalde se ha hecho con un palermo en el orbe cofrade

01 abr 2016 / 23:08 h - Actualizado: 01 abr 2016 / 18:59 h.

Andaba inquieto el alcalde Espadas aquel último viernes de febrero. Al tenso Pleno extraordinario de presupuestos se sumaba el ordinario del mes, vagón de la moción que más controversia ha generado en la urbe en los últimos tiempos: el impulso de una ciudad laica. En Sevilla. En Cuaresma. Y a propuesta de los comunistas. Combo total. Más allá de lo mucho que se tergiversó la idea de IU –secundada por Participa Sevilla- lo cierto es que instaba a provocar un cambio sustancial del modus operandi sentimental de una ciudad aún demasiado teocéntrica. El grupo socialista otorgó un rotundo voto negativo a la moción, pero el auténtico miedo estribaba en que los asociaran con los instigadores de la diabólica iniciativa. Al fin y al cabo se trataba de sus socios de investidura. De los cerrajeros de su primer mandato. Pero un mes después, Semana Santa mediante, Espadas vive tranquilo. Al menos a este respecto. Él y su concejal de Fiestas Mayores neutralizaron infundadas sospechas en un auténtico examen de fe, aprobado con nota, coincidente con una de las jornadas más mediáticas del año, el Pregón. Por más que fuera conocida la filiación católica del alcalde, que incluso portó al Cristo de las Cinco Llagas en el Via Crucis de las Hermandades, el refuerzo de su credo durante la Cuaresma casi lo hace diputado de tramo en la Sevilla Eterna. Nazareno con palermo en ese orbe cofrade erróneamente estereotipado como afín a la derecha.

La experiencia en el poder ha llevado a Espadas a pasar, con su conocida mesura, de posturas restrictivas con la representación de concejales en procesiones, aún se recuerda el numerus clausus de ediles impuesto en la Virgen de los Reyes, a dar carta libre en el asunto. Así fue en el Santo Entierro, donde tras el paso del duelo desfilaron nada menos que 22 concejales. El equipo de gobierno decidió levantar las limitaciones con carácter especial dado el «interés personal» de muchos concejales. Y sottovoce, marcar dos distancias: la que los separa de la radicalización de la izquierda y la que los iguala a sus rivales en cercanía a la idiosincrasia rancia de la ciudad.

ANACLETO, LA PANTERA MORADA
La reventa de los abonos de la Carrera Oficial es un axioma que a pocos sevillanos se les escapa. Vox pópuli como la misma catedral. Sin embargo, parecía difícil de creer la existencia de una trama perfectamente organizada para el mercadeo de sillas y palcos, con estadillos de pedidos, ventas acordadas, pagos y proveedores. Pero el Consejo sí se olía algo. Y no se le ocurrió otra cosa que contratar los servicios de un detective privado que fisgoneara en el mercado negro para destapar, con pelos y señales, a cuantos abonados hicieran del uso y disfrute de su sitio un negocio. Este agente secreto, por el momento desconocido, ha conseguido levantar la friolera de 140 abonados revendedores en cinco primaveras. Quizás hubiera sido más efectivo, y barato, hacer cumplir el carácter nominativo del abono, es decir, algo tan fácil como pedir el DNI para acceder a las sillitas.

TERMÓMETRO ELECTORAL DE LOS ALCALDES QUE NO SE VAN
Mientras en Madrid siguen mareando la perdiz, ora vía 161 ora vía 199 que no hacen más que liar al personal, hay dos localidades cercanas en las que no se mueve un varal. Acueductos de plata tendió el PSOE sevillano para desembarazarse de Limones y Fernández, alcalde y alcaldesa de Alcalá de Guadaíra y Lebrija, mandándolos al Congreso y Senado, por este orden. Pero el marasmo gubernativo los mantiene con bastones de bando y bajo la guardia del a verlas venir. Mientras no sea evidente el caño por el que desagüe el affaire electoral, los regidores no dirán esta boca es mía. ¿Será porque no están del todo convencidos de reaparecer en las listas de una hipotética repetición electoral? Más vale pájaro en mano.

EL ORGULLO DE UN ALCALDE RETORNADO
Pese a ser uno de los responsables del cambio profundo que ha experimentado Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín prometió mantenerse al margen, destierro incluido Despeñaperros arriba. Desechó entrevistas, apariciones en medios y hasta no pocas tribunas de opinión rogadas. Pero por un mandato. El nuevo tiempo político que también vive la urbe, ha posibilitado, además del regreso del alcalde exiliado, el reclamo que éste se hace de la modernización que su gobierno acometió en ciudad. No hace falta más que darse un paseo por el timeline de @asmonteseirin para detectar sus justas reivindicaciones.


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