jueves, 14 noviembre 2019
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Tratar el problema de las pensiones con responsabilidad

16 oct 2019 / 08:00 h - Actualizado: 15 oct 2019 / 19:41 h.
  • Fotografía: EFE Archivo
    Fotografía: EFE Archivo

Hace unas fechas, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, incorporaba a su campaña electoral un asunto especialmente preocupante.

Las pensiones aparecieron en el discurso de Sánchez indexadas en el futuro al IPC, con subidas para las más bajas y para las no contributivas. De este modo, un asunto que preocupa a millones de españoles, porque ya son pensionistas o lo serán en un periodo de tiempo breve, queda involucrado en la maraña de promesas que se hace por parte de un político que parece haber olvidado algunos aspectos esenciales de lo que significa la política seria y con altura de miras.

No se puede remar en contra de lo que dice el personal especializado del Banco de España, o sin tener en cuenta la opinión de los integrantes del Pacto de Toledo (¿sigue en pie ese pacto o este anuncio de Sánchez hay que entenderlo como una ruptura absoluta del mismo?). Un político que ya ha ejercido como presidente del Gobierno de España y quiere volver a hacerlo no puede despreciar la opinión que llega desde la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal; el que ha sido presidente del Gobierno de España debe tener claro que este es un asunto que afecta a la seguridad emocional de millones de personas mayores y que movimientos en falso son peligrosos y un insulto a la inteligencia de todos ellos.

No sabemos dónde se intentará conseguir la financiación necesaria para poder elevar de forma tan importante las pensiones de los jubilados españoles. No sabemos si el Pacto de Toledo sigue en pie. No sabemos si, por ejemplo, las pensiones de maternidad, paternidad o viudedad, se computarán en los Presupuestos Generales del Estado o seguirán lastrando las cuentas de la Seguridad Social. No sabemos nada de algo que lo es todo para millones de españoles.

Las pensiones son muy importantes y no deben ser ejes de propaganda electoral. Es un desatino inaceptable que alguien intente convertirlas en moneda de cambio o motivo de riñas entre partidos.


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