miércoles, 30 septiembre 2020
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Un lienzo de solidaridad y esperanza para los niños y niñas de Abancay

El proyecto Pintando Sonrisas surge de Carmen Meléndez, directora de la Escuela de Pintura El Gurugú, de Constantina. Le acompañarán dos alumnas y estarán en Perú un mes

06 jun 2019 / 14:05 h - Actualizado: 06 jun 2019 / 14:11 h.
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  • Niños peruanos de la Escuela Niño Jesús que integrarán el taller. / El Correo
    Niños peruanos de la Escuela Niño Jesús que integrarán el taller. / El Correo

Se cuenta que estando la ninfa Cloris un día vagando por el campo, fue divisada por el dios del viento, Céfiro. Este, prendado por su belleza decidió hacerla su esposa por la fuerza. Más tarde, arrepentido por su comportamiento, la transformó en Flora, y como regalo le entregó un hermoso jardín donde reinaría la eterna primavera. Este pasaje de la mitología griega fue llevado a un lienzo por el gran Boticelli. Seguramente, si hay un lugar en la tierra donde escenificar ese bello jardín, ese será, sin duda, Abancay, en Perú. De hecho se le conoce, por su clima, como la eterna primavera.

Pero en ese maravilloso rincón del edén también hay un oasis de pobreza que impide a los más vulnerables disfrutar de su paraíso. Niños y niñas desfavorecidos, en su mayoría huérfanos de padre y madre o entregados a otras manos por no poder mantenerlos. Inocentes para los que no hay primavera, aunque muy pronto tendrán un pincel en sus manos para empezara dibujarla.

Un lienzo de solidaridad y esperanza para los niños y niñas de Abancay
Logo del proyecto. / El Correo

Solidaridad a través de la pintura

Este jueves 13 de junio parte desde la Sierra Morena de Sevilla, concretamente desde Constantina y Guadalcanal, una expedición que promete llevar la alegría a estos pequeños con una paleta llena de enseñanzas, amor y ayuda. Estará integrada por Carmen Meléndez, directora de la Escuela de Pintura El Gururú, Fundación Fernando Rielo de Constantina, y profesora también de la Escuela de Pintura de Guadalcanal. Una de sus alumnas en este último centro, Encarnación Espino, le acompañará en esta aventura. Y junto a ellas, una alumna más de Constantina, Fernanda Bermejo. Viajarán hasta la localidad peruana y permanecerán allí un mes. Durante ese tiempo crearán y reforzarán unos lazos de relación y amistad permanente con Abancay, devolviendo a España y concretamente a Constantina la visión del trabajo que vienen realizando los misioneros identes. Por su puesto, el eje central de este proyecto es apoyar a través de la pintura a niños y niñas en riesgo de exclusión social y dibujarles sonrisas que en su día a día son muy difíciles de conseguir.

Se completará, con este viaje la segunda fase del proyecto. La primera ha sido la de preparación, en la que se ha recopilado el material necesario para hacer el taller de pintura en Abancay. Ahora comienza el segundo paso, el de la ejecución en la propia ciudad peruana de ese taller. La última fase tendrá lugar en agosto en Constantina con una exposición en la Asociación Gertrudis Gómez de Avellaneda de los trabajos realizados.

Pintando sonrisas por el mundo es el lema de un proyecto pionero que arranca en Constantina y Guadalcanal y que tiene vocación de permanencia en el tiempo. Aunque eso será algo que solo el propio tiempo dirá. De momento, tres mujeres de la Sierra Morena de Sevilla portarán un lienzo de esperanza y solidaridad y volarán hasta Abancay para devolver la primavera a aquellos que ya pensaban que Cloris nunca sería Flora, ni Boticelli primavera.


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