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Observatorio taurino

¿Feria? No. ¿Toros? A lo mejor...

Pagés ya explora las vías para reabrir la plaza de la Maestranza. La decisión, sujeta a los vaivenes de la pandemia, será independiente de la suspensión de la fiesta en los Gordales

14 dic 2020 / 14:25 h - Actualizado: 14 dic 2020 / 14:24 h.
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  • Todas las miradas del mundillo taurino hispalense están puestas en Ramón Valencia. / Foto: Toromedia
    Todas las miradas del mundillo taurino hispalense están puestas en Ramón Valencia. / Foto: Toromedia

Ramón Valencia, gerente de la empresa Pagés, se resistía a hablar o aportar algún dato concreto en torno a la reapertura de la plaza de la Maestranza en 2021. Ha pasado un larguísimo año de clausura impuesta por el inicial estado de alarma primero y el endurecimiento de las medidas de seguridad y aforo que impuso la Junta de Andalucía después. Ya se ha hablado largo y tendido de todo ello, con opiniones para todos los gustos. Sea como fuere, el coso del Baratillo ha permanecido cerrado a cal y canto durante la infausta temporada de 2020, el nefasto año del covid que llegó para estallarnos todas las costuras.

El abono se quedó presentado pero compuesto y sin novia. Los carteles impresos siguen siendo un testigo inquietante de lo que pudo ser y no fue. En la inicial vorágine de acontecimientos llegó a hablarse de celebrar una semana de toros en torno a San Miguel. Vencido el verano se rumoreaba que serían las dos corridas incluidas inicialmente en el abono las que se celebrarían en la entrada del otoño. Pero acabaron siendo suspendidas sin haber llegado a ser confirmadas mientras se buscaban culpables que no lo eran.

Consecuencias asumidas

Y después... Después sólo estaba el virus. Una cosa está clara: Pagés, con Valencia a la cabeza, habrían asumido que no se puede dejar pasar un nuevo año en blanco. La lluvia de palos –no siempre atinados- ha sido importante. Pero más allá de esas cuestiones de imagen está la supervivencia del propio espectáculo. La línea de comunicación está abierta con las autoridades autonómicas, que no sólo son competentes en cuestiones de seguridad e higiene sino que detentan todas las competencias en materia taurina al Sur de Despeñaperros. Todo está pendiente de los porcentajes de aforo...

Ya lo hemos comentado en otras ocasiones: la línea roja se ha marcado en torno a una cifra redonda, la posibilidad de vender la mitad del billetaje total. Es el 50% del aforo que se considera necesario para volver a abrir las puertas de la plaza y cuadrar las cuentas. Ya ha hay un torero que ha salido a la palestra diciendo que se apretará el cinturón lo que haga falta, adecuando sus honorarios al taquillaje disponible en 2021. No es otro que Manzanares, torero base en la nómina de Pagés en los últimos lustros.

El caso es que con los condicionantes que han regido desde mediados de agosto hasta el fin de la campaña (un metro y medio de espectador a espectador) no se considera viable la apertura del coso del Baratillo, sujeto a ciertas derramas que se quieren revisar. Otros empresarios –Garzón en Córdoba o Alberto García en Jaén- sí se echaron a la piscina a pesar de la drástica reducción de aforos, poniendo en pie los números con el inestimable concurso de la televisión, que sigue siendo un aliado imprescindible para dar toros con cierta categoría.

Los farolillos apagados no serían obstáculo...

Pero hay que ir al grano. Ramón Valencia ya ha filtrado que la organización de un hipotético ciclo taurino en primavera no estaría sujeto a la celebración de la Feria de Abril. En espera de que el Ayuntamiento del señor Espadas publique su esquela, a la fiesta de Los Gordales ya se la da por irremediablemente difunta. El problema no estará en esos farolillos que volverán a quedar sin colgar un año más sino –redundamos en el dato- en la evolución de la pandemia y las distintas normas de movilidad, seguridad y ocio que puedan ir dictando las autoridades. Todo eso es un melón por abrir. En los primeros meses de 2021 quedará todavía lejos el deseado remedio global de la vacuna pero tampoco sabemos si el paso de estas inciertas navidades traerá un efecto rebote. Hablamos de esa temida tercera ola que sería la puntilla de tantas cosas. Todo está por ver y casi nada se puede aventurar mientras nos preparamos para esta tímida reactivación pascual que está trufada de tantos miedos.

Eso no quita para que la empresa se prepare. No queda mucho, si no ha empezado ya, para que empiece a pulsar toreros y ganaderías aunque tal y como se advierte desde las órbitas de Pagés en ningún caso se estaría hablando de un ciclo o abono al uso. Para eso habrá que esperar... La solución San Miguel también sigue ahí como plan B. Hay quien apunta que el serial septembrino, conveniente ampliado, volvería a ser el asidero de la empresa –y todos los aficionados- para que la plaza de la Maestranza no volviera a quedarse sin toros en 2021. La disposición de los Pagés parece firme esta vez. No queda otra. Pero todo dependerá de la fortaleza de ese microscópico bichito que nos ha recordado nuestra levedad. Memento mori...

¿Feria? No. ¿Toros? A lo mejor...
El maestro Paco Camino, a hombros, tras la histórica corrida de la Beneficencia de 1970. / Foto: Cuevas


Camino cumple 80 años

Estamos de cumpleaños: el maestro Paco Camino, mítico ‘Niño Sabio’ de Camas, alcanza los 80 años. El aura y la figura del diestro camero crecen con el tiempo. A estas alturas nadie puede dudar de su condición de coloso, eslabón fundamental en el hilo del toreo y vértice de esa trinidad taurina –Puerta, Camino y El Viti- que llenó con voz propia la grandiosa década de los 60, Edad de Platino del toreo en la que alternaron con toreros de la talla de Antonio Ordóñez y Manuel Benítez ‘El Cordobés’ y una impresionante baraja de secundarios.

Todos juntos devolvieron a la Fiesta a un esplendor parecido al de los años de Joselito y Belmonte. Después de la Guerra Civil, Manolete había reinado en solitario hasta su trágica muerte en la plaza de Linares y las sucesivas irrupciones de grandiosos matadores de toros como Pepe Luis Vázquez, Luis Miguel Domínguín o el propio Ordóñez no implicaron ese carácter coral que caracterizaría al brillante, variado y amplio escalafón de los años 60 en el que Camino fue cónsul supremo.

Pero en estos días también ha habido que lamentar el fallecimiento del diestro portugués Armando Soares. No fue figura, tampoco era uno de los nombres más conocidos del firmamento taurino pero la noticia de su fallecimiento ha sido un hondo mazazo para todos los que frecuentaron su amistad y magisterio. Soares, que tomó la alternativa en Sevilla un lejano 15 de agosto con un toro de Concha y Sierra, que consagró su madurez a la formación de nuevos toreros deja un excelente recuerdo. Una vez más hay que invocar el epitafio de Cúchares, bajo el altar del Cristo de la Salud en la parroquia de San Bernardo: “Dichoso quien deje esta tierra sin dejar un enemigo”.


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