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Memorable 250º sesión The Jam Tonic en el ‘Platea’

Juan-Carlos Arias jcdetective /
09 jun 2022 / 11:17 h - Actualizado: 09 jun 2022 / 11:21 h.
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En la entreplanta de la antigua estación ferroviaria Plaza de Armas músicos y cantantes aplaudió un público entregado. The Jam Tonic convocó la excelencia

Hace 8 años lo que pretendió ser un juego musical donde pivotaban personas e instrumentos devino en THE JAM TONIC. Jam en español es mermelada. Y Tonic la percibimos maridada con la Ginebra (Gin), inventada por los holandeses. Pero el agua tónica (tonic water) fue obra de británicos para repeler insectos en épocas imperiales.

Los puntales de THE JAM TONIC son Javi Repiso (guitarra y bajo), Chema Tornero (piano) y José Gómez (batería y percusión). Su entusiasmo y virtuosismo lo comparten constantemente. Ya publicaron tres discos compilando sesiones en 2015, 2018 y 2021 con los sellos Ámbar y Blue Asteroid Records. También pueden descargarse mediante links en el espacio The Surreal Book que tiene páginas dignas de oir.

La trayectoria de estos músicos sólo la explica su coraje por sobrevivir en una Sevilla donde crear y fomentar la música, sin perder dinero o tiempo, es meritorio. Actuaron años en la Bodega Siglo XVIII trainera, en el Naima hasta su cierre y en el recinto universitario CICUS. Desde hace meses THE JAM TONIC se afincó los miércoles, desde las 21:30, en el espléndido espacio PLATEA (Odeón-Imperdible). Allí los domingos, desde las 13 horas, hay Jams de ASSEJAZZ. Otras tardes encontramos cantantes, monólogos, magos y eventos en un marco especial.

Celebrando 250 sesiones

La inolvidable conmemoración de llevar en los escenarios años y años con tesón tuvo en 250 un número mágico e imperecedero. Javi Repiso y Chema sentados en el escenario del Platea iban explicando por qué les imanta su iniciativa mientras presentaban los distintos artistas que se fueron sucediendo en las tablas. La acústica acompañaba, la batería de Gómez repicaba varios cumpleaños, el saxo inspirado de Luis Navarro y armónica de Jose Luis Lebowski redondeaban los compases. Había quien se pellizcaba por si todo era verdad.

La vocalista Lola Vázquez se estrenó con un melódico Americano (Renato Carosone) que dedicó a un curtido italiano allí presente que sonreía ante tan rítmicos acordes los aplausos a su aniversario. Javi Guillén siguió cantando con más aplausos. Carmen de la Corte le dedicó su tema a su mujer y Antonia Ferrá a su hija, que oía a su madre debajo de una silla encantada de su gran voz.

Después, Rosario Solano ejecutó una proverbial y original versión de La Leyenda del Tiempo. Estamos convencidos que le aplaudía desde el cielo del arte Camarón de la Isla. Los músicos hicieron lo propio con sumo oficio acompañando la letra de Federico García Lorca y el productor Ricardo Pachón

El senegalés Birane (One Pac para sus encendidos fans), bailó y cantó con el ritmo que le parió demostrando que su talento no es azaroso. La cantante australiana de origen turco Aysu Çögür le acompañó, aunque después cantó una pieza sola que ponía los pelos de punta. El duende no es sólo del cosmos flamenco, ni de España. Está donde hay excelencia.

A posteriori, y para no perder de vista referentes andaluces, la onubense Prado Nevado maridó con la voz letras de Manolo Escobar y Ray Charles. El maridaje merece binomio: Olé, Fine!. Paula Silvia nos trasladó a Colombia con su versión de Moliendo Café.

Ángeles Balear siguió cantando, sin desmerecer el nivel de vocalistas. A continuación, Diana Larios (finalista en el concurso televisivo La Voz) se plantó ante el micrófono con la desgarradora canción La Llorona, popularizada por Chavela Vargas. El tema, de autoría desconocida arranca con una leyenda del Siglo XVI mexicano. Larios la versionó genialmente, a veces encarnaba la garra de Celia Cruz o la fuerza de Koko Taylor. Diana no es una promesa de concurso o talento efímero. Es verdad, tiene dones vocales Una versión de Purple Rain de José Luis Lebowsky, también hábil a la armónica y apoyado en la percusión por Jackie, redondeó el concierto. Manuela después hizo lo propio. Pepa Yélamos abordó Agua de Beber (Jobim) como si fuera una brasilera de la Bossa Nova esplendorosa. Un simpático y resolutivo cantante anglo, llamado Paul, hizo que el personal rememorara Twist & Shout de The Beatles cantando con la batuta vocal. El respetable, que llenaba el PLATEA, le acompañaba. El juego no fue un experimento, resultó algo memorable: todos se sabían la canción. Y quien no, había un poste con las letras que Paul se trajo. Los aplausos refrendaron al artista y su originalidad forma de participar de la música cantada. La dosis rockera la puso con entusiasmo Iris. Ganas había de moverse en una noche fresquita cuando los rigores del calor no alcanzan la cúpula de la vieja estación de Córdoba. El Platea tiene esas cosas, está donde debe. Y la penúltima cantante nos recordó que todo no es Jazz, ni copla, ni Bossa; deben imperar ante nuestras entendederas musicales buenas canciones.

La conmemoración la concluyó una artista alemana afincada en Sevilla. Su nombre de guerra es Lovis G. Su estampa es de diva. Sus tarareos y registro tímbrico promete una realidad que no defrauda a quien la disfruta.

La cantante es una enamorada del Brasil musical, homenajea -cada vez que puede- a Ella Fitzgerald. Pero eligió para cerrar la 250º sesión THE JAM TONIC un clásico de Stevie Wonder, Superstition. Sus complicidades con el público denotan que Lovis G traspasó hace tiempo la época amateur que todos los profesionales tienen. La alemana tiene detrás mucho ensayo y tesón. Encarnó el mejor epílogo posible del concurrido concierto.

¡A por los 500!

El buen ambiente del Platea no es casual. Si reseñamos lo ocurrido la noche del miércoles conmemorando las 250º sesiones de THE JAM TONIC, también fuimos testigos del cónclave de un gran grupo de amigos unidos por la música y el buen rollo que ésta genera. La filosofía del grupo imita a un nido desde el que nacen proyectos que se plasman, o un espacio de oportunidades. Las que se multiplican por la voluntad de sus partícipes.

Una tarta con vela salió del vagón del Platea. Aquella luz iluminaría 250 sesiones más. La ocasión merecía pronosticarlo. Sinergias empáticas (préstamo del electoralismo imperante estos días y de la más mediocre literatura política) apagaron la vela. Amén.

THE JAM TONIC no es una bebida, ni lleva quinina, ni habla solo inglés. Esta mermelada no puede tener mejor hogar que la Sevilla de la buena música, hospitalaria con el arte y que aplaude sólo la calidad y el esfuerzo. También, sabe callarse cuando toca.

Por último, añadir que THE JAM TONIC alienta un el Festival de Jazz de Higuera de la Sierra (Huelva) El evento, por motivos técnicos, no tendrá edición veraniega este 2022. Pero coge fuerza para la del 2023. Se manejan sorpresas de primer nivel. Contrasta con un presupuesto modestísimo. Una feria conexa resucitará un pueblo serrano onubense que tiene quien les escriba y lo reviva.


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