In fraganti

La maldición de los Medinaceli

Infraganti ya abordó el cenizo en el Hotel Macarena y un piso en Los Bermejales. Hoy toca abordar el malfario de una Casa Ducal

Juan-Carlos Arias jcdetective /
14 may 2022 / 04:00 h - Actualizado: 14 may 2022 / 04:00 h.
"Suicidios","Guerra Civil Española","In fraganti","Coronavirus"
  • Luis Medina y Nati Abascal.
    Luis Medina y Nati Abascal.

La fallecida, con 91 años, XVIII Duquesa de Medinaceli, Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa (Mimí en las distancias cortas) fue muy rica, odiaba la mala prensa y jamás se peleó por el dinero. Razones: Fue dueña 79.146 hectáreas, casi 40 títulos nobiliarios, Grandeza de España desde 1520, palacios y castillos por todo el país, más millones de euros. Pero tuvo la desgracia de sobrevivir a tres de sus cuatro hijos.

El único hijo superviviente, Ignacio Medina-Duque de Segorbe, desde 1978 gestiona una Fundación Ducal. Se creó, como otras similares, para evitar impuestos y la fragmentación de su inmenso patrimonio histórico-artístico. En Sevilla la Casa de Pilatos es la Embajada permanente de los Medinaceli.

Tras el óbito de la Duquesa, en 2013, hubo pleitos que la revolverían en la tumba. Una sentencia repartirá la herencia millonaria entre sobrinos de la Duquesa. Los herederos declinaron ser silentes Patronos de la Fundación Ducal Medinaceli. Priorizaron su legítima como legatarios de sus fallecidos progenitores sobre cesiones vitalicias a un ente ‘sin ánimo de lucro’. La Fundación tiene Patronato presidido por la excelencia y sabiduría conservacionista.

Ya abordamos en ésta página del periódico decano de Sevilla los líos que hay sobre el proceso del cobro de las herencias en sus diferentes modalidades pícaras (rapiña premortem, herencia yacente-delito presente). Sucesivos trabajos de dicha temática, basados en la experiencia personal y profesional de un investigador privado, tuvieron gran acogida entre los fieles de #Infraganti Por lo tanto, sólo cabe expresar desde éstas la más sincera gratitud.

La maldición de los Medinaceli
El Duque de Feria detenido.

Pugnar por un legado es terreno donde batalla el ego, se sueña el dinero no trabajado, afloran traumas y agravios infanto-juveniles, envidias, se crean caraduras, jetas sobrevenidos o codicias de patología....

Volvamos a herencias de aristócratas. La de la última Duquesa de Medina Sidonia se ventiló entre sus hijos contra su viuda sobre una Fundación previo pleito. De la de Doña Cayetana, la última Duquesa de Alba, poco se sabe por el mutismo de sus herederos. Hay un dato objetivo: el Palacio de Dueñas lo pueden visitar los sevillanos. ¿Sabremos más de la inolvidable aristócrata bética, currista y bailaora?

El Duque guerrero

A Rafael Medina Villalonga (1905-1992), de quien enviudó Mimí, le endilgan las lenguas hispalenses más afiladas el origen de las desgracias contemporáneas de tan noble, ilustre y rica Casa Ducal. Apenas se le cita en los ambientes, ni entre individuos/as que creyeron tener sangre azul o ser primus inter pares en el siglo XX.

Etiquetado como noble ‘de toda la vida’ habría sido un celoso protector del patrimonio familiar a tenor de ciertas crónicas durante los días de la guerra fratricida española, impropiamente llamada civil (1936-1939).

Durante los últimos días de julio de 1936, según el historiador Francisco Espinosa ‘...El duque de Medinaceli [Rafael Medina Villalonga]......recorrió un buen número de pueblos de Sevilla y Huelva nombrando nuevas autoridades, organizando las pautas represivas y, de paso, revisando el estado de sus propiedades....’ (La Columna de la muerte, Editorial Crítica 2017). La leyenda le atribuye actos deplorables con sus congéneres. El trabajo de Espinosa no obstante describe hechos de la peor factura posible e imaginable. Algunos sobre un caballo, con pistola de gatillo lubricado, recuperando latifundios okupados y explotados por ex jornaleros del Duque.

Posteriormente, al belicoso noble le designaron Alcalde de Sevilla (1943-1947) y Procurador (1943-1946). Como edil, sus méritos de posguerra sólo refieren en las crónicas la construcción de templos y declarar a la vieja HíspalisCiudad Mariana’, en 1946.

Sobre ese fervor religioso-municipal, los mismos deslenguados sustentan los desvaríos previos que cometería, presuntamente, este aristócrata. Hablamos de un contexto en días del terror, paredones y fosas repletas que implantó el General Queipo de Llano.

La maldición de los Medinaceli
La Casa de Pilatos.

El Duque de Feria

Un día de 2001 apareció el cadáver de otro Rafael Medina, éste Duque de Feria, en una de las alcobas de la Casa de Pilatos. La autopsia del cuerpo acreditó que su aparato digestivo estaba atiborrado de barbitúricos. La desdichada vida del noble encadenó depresiones e intentos de suicidios. Su boda (1977) y divorcio (1984) de Nati Abascal, irredenta modelo, sería determinante.

Tras mandar a sus dos hijos a estudiar lejos del hogar roto, el malfario, malas compañías y el despilfarro hicieron desfilar por la vida del Duque prostitutas, menores, drogas y hábitos que horripilan. Las trasgresiones se repitieron. En marzo de 1994 fue condenado a 18 años de cárcel por rapto, corrupción de menores y tráfico de drogas. La condena, tras recurrirse, se quedó en nueve. Finalmente, Feria estuvo en la cárcel sólo cinco años.

El noble degenerado por tantas tristezas acuñó tantos rumores como su padre. A su madre le dio incontables disgustos judiciales y le hizo pagar minutazos de abogados. Algunas condenas recibidas por el Duque coincidían con las peticiones de fiscalía. ¿El negocio del Derecho hizo de las suyas? El penúltimo Duque de Feria poco tiene que ver con el actual, al menos en cuanto a hábitos privados. Pero nos preguntamos ¿Terminó el gafe del Ducado?.

El empresario guay

Los negocios chachi-piruli de pijos venidos arriba sin escrúpulos resucitan el Ducado de Feria en clave náutica. El hermano del actual Duque, Luis Medina Abascal, adquirió un yate modelo Eagle 44. Se pagaron 325.515 euros en Gibraltar, donde estaría matriculado, fondeado y embargado el navío. Se lucía en las revistas del corazón para consumar ‘los sueños de los Medina.’. ¡Qué guay! El velero se rotula ‘Feria’, en honor al Ducado.

El Juez de Instrucción 47 de Madrid pidió más embargos tras trabar casi 250€ cuando se busca más de un millón de euros. No hay más saldos del tieso-pijo. Se le bloqueó hasta la herencia de ‘Mimí’, toda una adversidad para alguien que dice oficiar como ‘broker de materias primas’. ¡Sigamos, pues, para bingo!

El hijo y hermano del actual Duque de Feria aparecía citado en una querella de la Fiscalía Anticorrupción. Cobró una comisión millonaria tras importar de China partidas de productos anti-Covid defectuosos durante los peores días de la pandemia. El socio del querellado es un habitual del PP madrileño, Alberto Luceño. El yate ‘Feria’, según la acusación, se habría comprado con dinero de origen irregular. Ante tan grave imputación, Luis Medina lejos de explicarse, invoca el izquierdismo de los fiscales. Manda.........

Este caso y otros pedidos millonarios que hicieron Diputaciones, Ayuntamientos, Ministerios y Consejerías invita a revisar, uno por uno, los pagos con dinero público durante la emergencia sanitaria que sufrimos desde marzo de 2020. Huele raro, apesta demasiado.

Imaginamos la cara que tendrá tras este escándalo la madre de la criatura, ex Duquesa consorte de Feria. Nati Abascal es una inquilina en la prensa rosa, desde que dejó de ser musa de Woody Allen y modelo de Óscar de la Renta o Valentino. Luis Medina, Marqués de Villalba, se acostumbró al dinero fácil, a lucir batín de alcoba hasta el almuerzo tras pasear al perro y trabajar en cenáculos o fiestas donde Mamá Abascal es la estrella más elegante y arrugada. El honor de los Medinaceli, al cabo, está en juego. ¿O vale hablar de cenizo-maldición de tan aristocrática Casa Ducal?

La Casa de Pilatos, decíamos, es la sede del Ducado. Allí hubo fiestas con glamour, VIPs, celebrities, rodajes y actos. Un personaje histórico le da nombre, Poncio Pilatos. Fue el responsable de los males de Cristo según la Biblia, como Gobernador de la Judea romana. No sabemos quiénes se lavan las manos más o menos en esta estirpe de aristócratas que no cejan de salir a la palestra, de pagar abogados o de pelearse por dinerales públicos sin dar golpe.

Su sangre azul se ve que es prosaica, humana, terrenal, pero tirando a roja. Más de lo pensado, mucha más de lo que plebe, gleba o el vasallaje imaginaría. Tanta nobleza y grandeza de España no sabemos si sirve para lo provechoso


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