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In fraganti

Emilio Carrillo, el camaleón consciente

En Sevilla hay personajes inclasificables cuya piel camaleónica lo soporta todo, como el sufrido papel. Emilio Carrillo Benito (1958) se resiste a ser un mundano más. Acentúa su afán de sobresalir como sea

Juan-Carlos Arias jcdetective /
24 sep 2022 / 04:00 h - Actualizado: 24 sep 2022 / 04:00 h.
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  • Emilio Carrillo, el camaleón consciente

El longevo período de poder socialista en Andalucía (1978-2019) acaparó ayuntamientos, diputaciones, parlamento y el ejecutivo autonómico. Ese rodillo laminó la UCD, el comunismo militante más sólido español y el andalucismo político. También, fagocitó con cargos a la izquierda radical, líderes vecinales, estudiantiles y sindicales.

El PSOE-A pasó del federalismo corporativo al [nuevo] régimen donde lealtad equivale a sueldo y complicidad a subvención. El clientelismo exigió una administración paralela de miles enchufados. Sólo fue auditada por multinacionales, durante el primer mandato de Moreno Bonilla (2019-2022), titular del nuevo rodillo. Mientras, el personal estaba sedado en el corral de Canal Sur o se trincaba desde productoras pata negra.

Ya retratamos en #Infraganti al fallecido José Enrique Rosendo. El que fuera periodista de cenáculos manejó decenas de millones de euros en subvenciones, que ni crearon empleo, ni colocaron jamones de la Sierra Norte sevillana.

Obsesionado como inocente ante una Justicia que le perseguía se hizo camaleón y pasó del socialismo más oficialista a la ultraderecha rancia. Rosendo no explicó su ‘camisa nueva’. Quienes le conocimos conductualmente supimos que el dinero de mamandurria hace negocios. Su temprana muerte le zafó del banquillo que conocieron Chaves-Griñán-Zarrías-Viera. El caso ERE ya les condenó pero les indultarán.

Del comunismo al PSOE

Al igual que Amparo Rubiales, la mujer de las mujeres según un libro que escribió, como Vicepresidente de Diputación, Emilio Carrillo Benito pensó que el futuro de cargos estaba más despejado en las filas socialistas. El dúctil aparato, ojito cuando estás en la foto, le llevó desde el municipalismo a escalar en el Ayuntamiento sevillano por los pasillos y la ejecutiva del PSOE.

Fue segundo de Sánchez Monteseirín, el Alcalde más dilatado hispalense, y lo-que-hiciera-falta en el Partido. Antes de explotar la burbuja lideró urbanismo, dio clases en la Universidad, logró excedencia de su plaza en Diputación hasta que fue defenestrado por el Alcalde tras arrimarse a Viera, condenado por el Caso ERE a 7 años de cárcel y 18 años de inhabilitación.

La caída en desgracia de Carrillo no consideró su eficaz papel contra la exitosa campaña de Rojas-Marcos de 1991 bajo el lema ‘Amo Sevilla’. Carrillo, cuando se entregó a la política y a su adorado Real Betis Balompié, no regateaba nada.

Mantras, Karmas, Teosofía, Consciencia

Emilio Carrillo sufre en 2010 grave trombosis. Vive en la UVI una temporada y resucita otra persona. El economista del municipalismo deviene en una especie de líder-gurú cuya veterana labia y experta pluma arrasan entre miles, millones de seguidores.

El nuevo Carrillo escribió decenas de best-sellers con la teosofía, consciencia y crecimiento personal que ansían almas en crisis. Cobra platino por conferenciar. Al tiempo, le contratan -por salvífico- y vetan -por oficiar pseudo-ciencias- universidades españolas y del mundo. Tiene inclusive odiadores (haters) muy activos.

Debería aplaudirlos pues en la polémica y el erre que erre está el negocio. Es curioso que una de las conferencias más populares de Carrillo se titule ‘el 1% del 1%’ en la serie ‘tú mismo’. Nada que ver con el ‘3 per cent catalán’

Un blog personal, que titula Carrillo El cielo en la tierra sigue dale-que-te-pego a la cosa. El economista renacido imitaría a un médico sevillano que harto de ganar dinero con el bisturí y el torno se entregó al sexo tántrico de paganini. Gana más enseñándoselo a divorciadas con lustros, singlas en crisis y solteronas vírgenes de jetas. Tal sexo penetra fácil con técnicas de gurú y pócimas.

Carrillo nada tiene que ver ya con aquel político que apreciaban hasta los del banquillo opositor. Su oratoria atrapa, convence. Repite, merodeando heterodoxias sobre el Covid, que las farmacéuticas no venden medicinas para curar, lo hacen para ganar dinero. La máxima pide mármol. Olé. Remata con que las autoridades sanitarias manipulan la opinión pública con ‘pandemias’. Desde luego, este sabio merece candidatura al Nóbel.

El Carrillo del ficus

En la Sevilla de Rinconete y Cortadillo, Guzmán de Alfarache o el Monipodio medieval y la corte de conseguidores de la Junta del siglo XX y XXI Emilio Carrillo no podía dejar de opinar sobre temas capitales. Ha resucitado de nuevo ante la opinión pública tomando partido por el ficus de la parroquia de San Jacinto. Más mármol pide su frase lapidaria: «NO SE PUEDE MATAR A UN SER VIVO DE ESTA MANERA».

Emilio Carrillo ha logrado difundir su postura como socio, agárrense, de la Asociación Multisectorial de la Jardinería Andaluza. Desconocemos si sus opiniones botánicas las hace como portavoz de dicho colectivo, su economista de cabecera o teósofo de guardia ante el agosto que anticipa depresión postvacacional .

Estimados lectores, no se puede negar que algunos personajes su inteligencia es polivalente. Y de Carrillo palpita hasta el saber más insólito. Los minutos premotem que sufrió en la UVI a Carrillo le hizo incombustible.

Lo más llamativo es que la tala del ficus parroquial fue autorizada por un sucesor, del PSOE, de Carrillo en el urbanismo municipal bajo petición del dueño del árbol que avaló la demanda de informes técnicos, corroborados por técnicos municipales. Ese ‘ser vivo’ que ansía salvar Carrillo casi mata, y dejó sin andar, a una vendedora de la ONCE y a punto estuvo de matar a tres niñas cuando una de sus podridas ramas se precipitaron.

Como no apreciamos puntada sin hilo en un teósofo consciente como Emilio Carrillo lo más probable es que quiera reaparecer en la palestra, iluminar a la ciudadanía tras hacerlo con miles de seguidores y lectores o bien añora la política como defenestrado. El tiempo hablará.


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