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In fraganti

Malos tiempos, ¿el futuro será mejor?

Los días pandémicos y sus nefastas consecuencias avizoran vacunas, ruinas, depresiones y millonarios. Los hoy mileuristas preceden a quienes lo tendrán peor ¿hay soluciones?

Juan-Carlos Arias jcdetective /
09 ene 2021 / 04:00 h - Actualizado: 09 ene 2021 / 04:00 h.
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  • Malos tiempos, ¿el futuro será mejor?

Permitan una licencia personal para iniciar este capítulo de #infraganti Testimonios de personas cercanas me preocupan. Por las presentes y nuevas generaciones en la Sevilla de un siglo XXI entrado ya en dos décadas. Resulta que una amiga con hija, que roza la treintena de años, le persigue el desempleo ‘sevillano’ tras obtener licenciatura universitaria, superar un Máster con nota, hablar idiomas y trabajar cobrando en el extranjero. Más le importa que su hija, para seguir en la ciudad que le vio nacer, ni aspire a cobrar por trabajar y ansíe –repetidamente- vivir con intensidad la generación ‘hippie’ que vindicó el amor libre, ecologismo, pacifismo.... ¿La chica, según la madre, desvaría?.

Mas jovencitos son mis alumnos de prácticas curriculares. Todos y todas ultiman doble grado de criminología y derecho en la UPO. Me piden que les rememore los días de la transición de la dictadura de Franco a la democracia que ‘disfrutamos’ en 2020 con normas restrictivas (LOPD, Ley Mordaza -4/15 de Seguridad Ciudadana-, RD 453/20 del Estado de Alarma y posteriores....).

Les pregunto el por qué. Me responden, al unísono, que en tiempos gubernamentales de la UCD (1977-82) y el primer felipismo (1982-1989) España era un país de libertades, que creaba y pagaba por el empleo, existían oportunidades donde cualquiera era dueño de su presente y futuro. Ahora estos desilusionados pre-graduados no ven referentes positivos que les animen. Sospecharían que no tendrán trabajo como lo conocemos, ni siquiera podrían pagar –algunos- un Máster.

Cierto es que la inesperada e imprevisible pandemia por Covid-19 a todos nos pilló de sorpresa, con el paso cambiado y saliendo de la crisis de la pasada década. La burbuja inmobiliaria explotó para crear la del turismo. Y con el Covid ese negocio tan empleador cerrará algo más que bares, hoteles y restaurantes con estrella. Los nuevos ricos están cerca de los negocios que genera la pandemia, la peor especulación y la rapiña que espera a los antiguos ricos, que los hay, y necesitan hacer caja para mantenerse.

Intuyendo lo que pasará con respecto al cotidiano de incertidumbres, bulos, empobrecimiento colectivo y ese buscar la luz desde el túnel se lanzan varios pronósticos, algunos basados en la esperanza de nueva bonanza. Otros de la cruda realidad que nos asola.

UNIVERSO DIGITAL: Las tecnológicas harán millonarios a sus dueños mientras técnicos, ingenieros y plantilla restante sobrevivirán con empleos precarios proyectos con caducidad y movilidad total. Las grandes corporaciones comprarán o contratarán a medianas y pequeñas empresas que a su vez externalizarán con autónomos el trabajo. Los empleos de plantilla de perfil medio o ejecutivos no dueños desaparecerán.

TURISMO: La planta hotelera sevillana y española se reconvertirá en parte a usos sanitarios, geriátricos, residenciales o de teletrabajo. También irrumpirán fórmulas de co-housing, cooperativas de jubilados o multipropiedad que rentabilizarán los hoteles de cualquier rango. Las Aerolineas sufrirán proceso de concentración tras la quiebra de algunas ‘de bandera’ supervivientes, reformulación del low-cost y desactivación de aeropuertos o destinos bien conectados con otros.

Restaurantes, ocio nocturno, museos, industria cultural se digitalizarán en lo posible o desaparecerá la oferta actual. La comida low-cost irrumpirá mediante formatos presenciales o a domicilio. Transporte en general (tren, bus, taxis, ferries) experimentarán mayor competitividad por la misma clientela lo que hará desaparecer a pequeños y medianos operadores.

INDUSTRIA: Aparecerán nuevas empresas agro-trasformadoras, tecnológicas, medioambientales y sostenibles. Competirán en calidad con el mercado asiático y americano. La agricultura, ganadería y minería experimentarán empuje alzando calidades, producción y oferta innovadora. La reindustrialización no será una teoría de despacho. Se basará en productos de la tierra, de los denominados km. 0.

SERVICIOS: Sevilla ya acoge una fortalecida oferta de ingenierías expertas tras la sombra de Abengoa. Este sector se enriquecerá con nuevas ofertas y competitividad.

Otros servicios experimentarán un auge en una capital y provincia, la sevillana, donde hay excelentes comunicaciones, clima no extremo excepto en verano y la vivienda o locales tienen precios más asequibles que en otras capitales españolas.

CULTURA: Sevilla ya inauguró ‘escuela’ siglos atrás en varias facetas del Arte. El público poco a poco regresará a galerías, teatros, cines, exposiciones y eventos cercanos o lejanos a la cultura. Ampliar la oferta turística, cultural y de ocio con precios más asequibles que los actuales será un incentivo paras que Sevilla sea algo más que una metrópolis sureña.

NUEVAS INICIATIVAS: Pueblos de la provincia verán que fincas, casas abandonadas, cortijadas y fincas tendrán oferta y compradores. El ‘teletrabajo’ busca la calidad de vida. De otro lado, la bioagricultura y ganadería tendrá novedades emprendedoras alejadas de subvenciones y especulación. El proceso de desertización, de otro lado, regará de cultivos intensivos la provincia. La industria que genera el sol, el agua y yacimientos mineros por explotar serán parte de la esperanza del futuro.


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